Un Escuadrón (casi) Suicida. DC tropieza otra vez

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Lo que pudo haber sido, otra vez se queda a la mitad del rio

En la época donde pegarle a las películas de DC parece un deporte, el estudio sigue dándole el pie a la crítica. Sin caer en fanatismos, hablamos del nuevo film que junta villanos haciendo de héroes.

Desde 2009 que Warner viene trabajando en Suicide Squad. En 2014 al anunciarse que David Ayer (Training Day, Fury, End of Watch) iba a encargarse de dirigir y guionar el film, los fans se regocijaron. El cast parecía cada vez más perfecto con cada nuevo integrante que se sumaba. Pese a las críticas y la desconfianza, la película comenzaba a construir y diseñar su propio estilo estético y tono, totalmente distinto a lo que se vio hasta el momento en un film de superhéroes.

Lejos del heroísmo de manual, esta producción prometía ser rupturista en todo sentido: los protagonistas eran “los chicos malos”. Sí, iban a luchar contra el mal, pero lo hacían contra su voluntad y con métodos políticamente incorrectos. Los verdaderos héroes del incipiente universo cinematográfico de DC iban a hacer cameos y después del fiasco de Batman Vs Superman: Dawn of Justice, parece que el estudio tomó nota de sus falencias (principalmente la horrenda edición) y nos iba a brindar una película más divertida, plagada de acción, con colores estridentes que estallaban en los ojos con cada nuevo tráiler o poster.

Habiendo establecido todo esto, parece que la nueva producción de tiene absolutamente todo dado para plantarse como una de las mejores películas de superhéroes del año, pero así y todo se la arreglaron para tropezar otra vez con la misma piedra.

¿Cómo hacer un film violento y apto para mayores de 13?

Todos conocemos la historia del Squad (nos bombardearon tanto con publicidad que hasta los no iniciados en los cómics saben de que la va). Una sombría y poderosa funcionaria gubernamental llamada Amanda Waller (Viola Davis) decide formar una fuerza de reconocidos villanos y personajes siniestros para luchar en batallas demasiado peligrosas o “sucias” para el ejército estadounidense. Parece un win-win para ambos bandos, los villanos conmutando años de su sentencia, el gobierno enviando a prisioneros peligrosos a servir a su país o morir.

La película no es mala ni por asomo, pero sus fallas sirven para ensombrecer un trabajo de dirección y actuación fantástico. El elenco estelar brilla en cada una de sus intervenciones. Pese a esto, se nota (y mucho) como los personajes principales se comen casi todo el metraje y los secundarios (que acompañan muy bien) están tan relegados y poco desarrollados que tranquilamente podrían haber sido suprimidos.

La torpe edición una vez más transforma por momentos una historia que podría haber sido muy bien contada en un torbellino de escenas confusas y a veces inconexas. Esto hace complicado entender el plan malévolo de un villano tan genérico o plano que parece salido de la factoría Marvel.

Lo que sí es muy destacable es el soundtrack. Cada canción cuidadosamente elegida y encajada acompañando las escenas, con sonidos de rap, hip-hop y rock. El estilo y diseño de los personajes es brillante y el tono violento característico de las películas de Ayer se ve un tanto limitado por la clasificación del film, pero aún así puede palparse. De más está el tema del Joker interpretado por Jared Leto, se lo vendió demasiado en la previa como para hablar sobre su escueta y breve participación.

En resumen: Escuadrón Suicida es una película vibrante y muy entretenida que vale la pena ver en la gran pantalla, pero con semejante materia prima respaldada por esos nombres detrás del proyecto, podría haber salido muchísimo mejor.