Trump, el candidato incomodo que quiere ser revelacion

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El lider y candidato republicano tiene una leve ventaja frente a Hillary Clinton

La política de los Estados Unidos no se caracteriza por tener grandes cambios tras unas elecciones presidenciales, principalmente en cuanto a política exterior. Hablando rigurosamente, aunque Barack Obama haya ganado el Premio Nobel de la Paz, su política de defensa es prácticamente una continuación de las desarrolladas por su predecesor George W. Bush.

Sin embargo, Donald Trump, el candidato que tiene más fuerza en la próxima contienda electoral de noviembre es una rara avis en la política norteamericana. Empresario multimillonario, dedicado a los negocios inmobiliarios, quiere llevar a su país al lugar de potencia hegemónica e indiscutible.

La campaña

El 16 de junio de 2015, en la ciudad de Nueva York, Trump anunció su precandidatura para las elecciones de 2016, por el Partido Republicano, bajo el eslogan “We are going to make our country great again” (Vamos a hacer a nuestro país grande de nuevo). En su presentación, Trump criticó el avance de China en la economía mundial y también la presencia de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos.

El discurso de Trump generó controversia, ya que hizo comentarios despectivos hacia México, catalogando a los inmigrantes mexicanos ilegales como “corruptos, delincuentes y violadores”, indicando además su deseo de construir un muro entre las fronteras de Estados Unidos y México, que tendría que ser pagado por éste país.

Profundamente crítico de las políticas comerciales desarrolladas por su país en los últimos años, pretende volver a un esquema conservador en esta materia y revisar los tratados comerciales que fueron firmados últimamente con diferentes países, en especial de América Latina y de la Unión Europea. De esta manera, el candidato republicano quiere volver al estatus imperial que detentaron los Estados Unidos en el siglo XX, en especial a partir de la caída de la Unión Soviética.

Trump destaca que el sistema político de su país se encuentra «roto» y que él y los Estados Unidos “no tienen tiempo de ser políticamente correctos” para trabajar en la recuperación del protagonismo y la competitividad que según él ha perdido su país en el escenario global.

A través de un discurso profundamente racista, misógino, megalómano y conservador fue ganando el favor de buena parte de la clase media norteamericana, que cansada de la crisis económica que vive el país desde 2008 y de los políticos tradicionales, está ávida de escuchar este tipo de discursos que, bordeando el fascismo, prometen volver al destino de gloria al que están predestinada la bandera de barras y estrellas.

El candidato

Donald Trump resultó elegido candidato presidencial del Partido Republicano en la Convención de la formación conservadora desarrollada la semana pasada en un ambiente bastante extraño. Fue presentada por una militante a la que se le escapó un saludo romano mientras decía el clásico “Dios bendiga a América”.

El discurso de Trump en el multitudinario evento fue un resumen de los lugares comunes que caracterizan al discurso ultraconservador: aumento de la inseguridad de los norteamericanos por motivos internos e internos, apoyo a la Segunda Enmienda que permite la libre portación de armas, rechazo a la entrada de inmigrantes y demás etcéteras.

Como dijimos, la política estadounidense no se caracteriza en su historia reciente por producir bruscos cambios, pero hay que estar alerta si este empresario tan particular llega al Gobierno Norteamericano principalmente en cuanto a la relación que tendrá la potencia con nuestra región.