Tocamos fondo

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“Horrible”, “Desastre”, “Deplorable”, “Nefasto”, “Hecatombe”, “Murió”, “Dejó de existir”. Esas son algunas de las expresiones suaves que vertió en las últimas horas la prensa deportiva para calificar la actuación de la Selección Argentina ante Brasil. En un duelo que concluyó 3 a 0 para el local en Belo Horizonte y que dejó, no sólo a Leonel Messi y companía todavía fuera del lote de clasificados al Mundial de Rusia, en 2018, sino también al técnico Edgardo Bauza en la cuerda floja.
Se evade aclarar que, quizás la única satisfacción con el panorama negro que atraviesa el combinado albiceleste es el gran caudal de pasajes hacia Moscú que no van a tener a disposición la mayoría de aquellos que tildaron con esas palabras al rendimiento del equipo.
Entonces, se pasa al análisis de un juego que lo tuvo al anfitrión muy por encima de los expuesto por el visitante, un elenco que no encontró el rumbo más allá de la paridad sostenida en el trámite durante los primeros minutos.
El líder de las eliminatorias sudamericanas fue efectivo en el tramo inicial y golpeó sin atenuantes. Convirtió y demolió las esperanzas argentinas, especialmente con el grito de Neymar, cuando restaban unos segundos para irse al vestuario para el descanso. Es que previamente había abierto la cuenta Coutinho, y, con el 2 a 0 a cuestas, el complemento fue un problema mayúsculo.
Toque y toque. Ole y ole. Por allá y por acá. La cancha y la pelota fue todo de Brasil, que se floreó a su máxima expresión, dejando en evidencia un crecimiento notable gracias a la mochila que se sacó de encima con la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos disputados en Río de Janeiro.
Desde agosto, entonces, para los vestidos de amarillo es todo alegría, completo de triunfos. Y para Argentina la historia es la opuesta: resultados negativos, cambio de entrenador y una AFA totalmente desbordada.
Por eso, el 3 a 0, que decoró Paulinho cerca del final, pareció quedar corto y se podría haber concretado una goleada histórica, corroborando una actualidad difícil.
Sin embargo, quedan siete fechas. Por delante está Colombia. Y si bien Rusia está lejos. Los números todavía dan. Ergo, muchachos de saco y corbata frente a la cámara, no vaya a ser que aquel “horrible y deplorable” equipo, en un puñado de meses los lleve a un nuevo Mundial, con la ilusión a cuestas de levantar el trofeo más preciado.