Teoria del Dolor

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Todo me aburre menos el dolor, porque en el dolor me reinvento. Porque todo duele hasta que deja de doler, y, ahí, todo cambia y empieza de nuevo. Y, ¿qué duele cuando no hay nada para que duela? Duele algo y, ahí, todo cambia y se reinventa.

Me quedé a solas con mis pensamientos, sobre todo, la primera noche, y ya no pude dormir. Tampoco pude volver a cerrar los ojos, solo pude repetir imágenes en mi mente, en mi cuerpo, pero ya no sentía calor, sólo dolía. Dolía todo, dolía nada, empezaba de nuevo, me reinventaba.

Cuando duele pasa algo, hay teoría de la acción, algo se mueve y resulta algún tipo de pasión, y siempre es preferible que duela a que no pase nada, a sentir vacío, porque en el dolor me reinvento, otra vez. Cuando duele pasa algo, que pasa, pero se queda para siempre en algún lugar.

Y alejarse es abstenerse, es prohibirse, es convertir todo en recuerdo, es convertir la nada en recuerdo, y duele, hasta que ya no duele más, porque se reinventa, y vuelve a empezar. Y encontrás una dirección escrita en un lugar perdido, y vuelve el recuerdo de todo, de nada, y duele: se enciende, se apaga, se reinventa, y vuelve a empezar.

Y cuando algo duele se escribe más claro, y cada fotografía capta con más profundidad el aroma del momento, y las armonías de la canción conmueven más íntimamente, y todo es más perfecto, porque el dolor significa, y transforma el estado del mundo interior, y ya nada vuelve a ser igual.

Al dolor hay que saber dejarlo macerar junto a la copa de vino y a unas cuantas canciones, y una vez que se hinchó, sangró y se inspiró lo suficiente, escucharlo y darle su tiempo para que hable. Así.