Samsung vs Apple: Una batalla explosiva

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A lo largo de los años la puja por el smartphone del momento resulta ser una competencia más que reñida. Atrás quedaron aquellas épocas en donde Android era un sistema verde con mucho camino por recorrer y Apple predominaba el monopolio tecnológico. Lo paradójico de esta redacción es que su tópico vuelve a decantar la balanza hacia la manzana mordida.

Para cualquier fábrica de teléfonos inteligentes es un reto. Ganarle en ventas al sistema pionero sería un escándalo comercial, más aún si se trata de Android. Pero para Samsung no había imposibles. Partidarios de la idea de que el Hardware traería mayores ingresos que el software, los coreanos trajeron al mercado dos gamas de productos apuntadas a públicos muy distintos. Los Galaxy S destinados al consumidor promedio y los Galaxy Note para el sector empresarial.

Al principio costó más de la cuenta. Aunque después del tercer año demostraron estar a la altura de las circunstancias, la brecha con Apple ya no era tan grande. Para 2014, el S5 y el Note 4 eran rivales directos del IPhone 5 y 5S. Esa competitividad fue el primer paso para que Samsung se declare como el fabricante hegemónico en los años siguientes.

El 2015 fue el año de ensueño. Apple fue criticado por su endeble construcción del IPhone 6, problema que resolvería algunos meses después con el 6S pero que repercutiría directamente en sus ventas. Samsung supo aprovechar la oportunidad y trajo al equipo del año, el Samsung Galaxy S6 EDGE y el respectivo Note 5.

 Para este año la expectativa estaba puesta en el S7 y en el hipotético Note 6. Dejando las cábalas de lado se decidió pasar directamente al Note 7 para que ambas gamas conserven el mismo número. Todo parecía ser color de rosas para Samsung, el sello distintivo de la pantalla curva o la utilización del bolígrafo S Pen asegurarían el éxito que gestaron con los años.

Iphone se arriesgó y tomó dos decisiones drásticas. Una correcta, otra cuestionable. La batería sería más grande con el mismo espesor, aunque el equipo dejaría de contar con el conector de auriculares universal. Envuelto en las críticas parecía ser un deja vu del 2015. Samsung presentó el S7, un éxito total en donde se demostró que se podía mejorar al equipo que había sido casi perfecto durante la edición anterior. No se podía esperar menos del Note claro está.

El trabajo de hormiga que hizo Samsung para estar en el podio se esfumaría literalmente en algunas semanas. Múltiples casos de explosiones del Samsung Galaxy Note 7 posibilitaron que la empresa pierda varios miles de millones responsabilizándose de los hechos ocurridos. El peor pecado para los coreanos fue que rápidamente tomaron cartas en el asunto reemplazando las baterías con un modelo nuevo que también tuvo la misma drasticidad.

Ahora la gama Note dejará de existir, gracias a ello Apple obtiene varios ingresos con los que no contaba en la previa de este 2016. La balanza vuelve a decantarse, duele más en esta ocasión por ser un error propio. Si bien los motivos no han sido explicados se presume que el poco espacio disponible para una batería de 3500 mah fue el factor determinante en la puja por tener el smartphone más fino del mercado. Después de todo la propia competencia condicionó el error.