Retiro Obligado, el adios a tres glorias menospreciadas, por Lucas Jimenez.

1
185

Los compañeros lloran tanto o más que el público. Las camisetas dadas vueltas muestran el número del ídolo, las ovaciones no se detienen como por desgracia tampoco se detiene el tiempo, aunque ayer haya parado por unos segundos su inapelable reloj para aplaudir también (no se lo quería perder) el retiro de tres grandes jugadores.

El escenario puede ser Milán, La Plata o Rosario. El contexto es el mismo, sólo cambia el nombre propio. Javier Zanetti, Juan Sebastián Verón y Gabriel Heinze jugaron sus últimos partidos como profesionales en sus “hogares” futbolísticos. Los tres remiten instantáneamente a la camiseta Argentina, incluso Zanetti es el jugador que más partidos jugó con la misma (145). Los tres se habrán retirado sin títulos en la selección mayor en lo que fue la generacion post Maradona, (en su version jugador).

A medida que acumulaban gloria y prestigio en sus clubes también acumulaban decepciones con la celeste y blancs, las aves de rapiña disfrazadas de periodistas les saltaban a la yugular sin piedad, opiniones como: “Verón fue para atrás contra Inglaterra en el Mundial 2002”, “Zanetti es mufa”,”Heinze era un capricho de Bielsa y en la selección de Maradona jugaba por los negociados de su hermano con el diez”.Barbaridades como estas se escucharon miles. El problema es cuando la barbaridad se hace carne en la opinión pública de tanto ser repetida por los medios.

La casualidad o causalidad es que los mismos que despotricaban contra Verón post Corea-Japón 2002 son los que lo pidieron como “el salvador” cuando la clasificación a Sudáfrica 2010 corría peligro.

Los que decían que Heinze jugaba por acomodo son los mismos que después de cada derrota de la selección piden armar un equipo con jugadores del medio local, donde justamente hasta ayer jugaba el zaguero en un gran nivel. Los que tildaban a Zanetti de mufa son los que lo pidieron después de ver a Nicolás Otamendi chapoteando de 4 contra Alemania. Mientras en Europa promocionaban materias todos los fines de semana en clubes de primer nivel, en la selección tenían que rendir teórico y práctico anta cada convocatoria. Los exitistas pasaron de criticar a los que no ganan a aniquilar también a los que ganan allá pero no lo revalidan acá. Se convirtieron en ultra-exitistas. Así se fueron morfando a una generación de jugadores argentinos que brillaban en los mejores clubes del mundo.

Los hinchas de Newell´s y Estudiantes pueden sacar pecho ante el resto porque se dieron el gusto de disfrutar los últimos años en sus clubes de orígenes de Gabriel Heinze o Juan Sebastián Verón. En esta también seguro se anotan los ultra exitistas porque como salieron campeones no les quedó otra que rendirse ante su talento.

Ahora el caso de Javier Zanetti duele por cómo se menospreció su carrera. Después de sus inicios en Talleres de Remedios de Escalada y su aparición ante el gran público jugando para Banfield en Primera División, hizo toda su carrera en el Inter de Italia. Ósea sólo pudo ser disfrutado a la distancia y por televisión. Ver ayer un al estadio de Inter de Milan, el famoso Giuseppe Meazza repleto y de pie para despedir a un lateral por derecha demuestra la importancia del jugador que se estaba retirando. De su paso por la selección quedará el recuerdo del gol a Inglaterra en Francia 98 e imágenes con lagañas en los ojos del triste Corea-Japón 2002.

Luego de dicho mundial se impuso la idea de menospreciar una generación entera por un resultado adverso, hoy extrañamos a Ayala como mañana vamos a extrañar a Zanetti. En el Milan lo conocen como “Il Capitano” y seguirá ligado al club como manager deportivo.

Acá lo tildaron de mufa mientras Muller gambeteaba por enésima vez a Otamendi. Mientras allá ganó todo con el Inter acá ya vamos 21 años sin conseguir nada. Si algún día existe otro Zanetti en el fútbol argentino disfrutémoslo antes de extrañarlo, porque después sea demasiado tarde para disfrutar de ese fútbol de calidad.

1 Comentario

Comments are closed.