Resumen de la octava fecha: lo importante es ganar

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  • El juego está sobrevalorado. O al menos eso surge como análisis de una nueva fecha del campeonato de primera división. Estudiantes, River, Racing, Independiente, Newells; todos tuvieron un pobre desempeño y todos ganaron sus partidos. Parece contradictorio que en un torneo de largo aliento lo que prime sea el resultado por sobre el juego, pero así está planteado el escenario. Ya habrá tiempo para pensar en cómo jugamos, mientras tanto sumemos de a tres.

El Pincha no para

En el duelo por la punta del campeonato, la practicidad de Estudiantes se impuso a la calidad de San Lorenzo. El Pincha comenzó mostrando todo su repertorio: presión en el medio, juego por las bandas y llegada al área de los volantes. Así marcó el primer gol con una buena jugada por derecha que definió Lucas Rodríguez. Pero el dominio duro poco.

El Ciclón empezó a desplegar su juego, con Ortigoza y Belluschi como ejes y Blanco como factor de desequilibrio. El ex mediocampista de Lanús igualó las acciones con una soberbia definición y le puso justicia al resultado; San Lorenzo manejaba el partido.

Sin embargo, el segundo tiempo sería un dolor de cabeza para Diego Aguirre. Mussis se fue expulsado y pocos minutos después Damonte anotó en la segunda jugada de un tiro libre; sí, un típico gol de este Estudiantes. San Lorenzo quiso, pero no pudo. Estudiantes aguantó pese a jugar un rato largo con superioridad numérica y gracias un poco a su arquero y otro poco al azar, logró sacar un triunfo valioso del Nuevo Gasómetro.

San Lorenzo cambia el chip y piensa en la vuelta frente a Palestino por la Copa Sudamericana. El Pincha sigue sumando de a tres y mira a todos desde arriba.

Como un cuento

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Si Roberto Fontanarrosa viviera, este domingo habría sufrido doble: por un lado, por la derrota de su querido Central en el clásico rosarino. Por el otro, porque se dio todo como en un cuento de su autoría.

El escenario, desde la mirada del hincha es el ideal. ¿Acaso hay algo mejor que ganarle a tu clásico rival en su cancha, solo con hinchas locales, jugando horrible, con tu arquero figura, sin patear al arco y haciendo un gol en el último minuto? Probablemente no. Eso fue lo que le pasó a Newells.

Desde 2008 que los leprosos no se llevaban el clásico, un duelo que se había convertido en un verdadero calvario. El partido tuvo el trámite de siempre. Dos equipos con más miedo a perder que deseo de ganar no pueden hacer otra cosa que jugar mal. Los Canallas, por mejor calidad individual, tuvieron las mejores ocasiones, aunque siempre chocaron contra el arquero de la visita. Y Newells, que jugó a protegerse y ni pensar en el ataque, se llevó todo en la última.

Dylan Gissi, que a esta altura debe estar exiliado en algún país africano, regaló innecesariamente un tiro de esquina cuando solo quedaba un minuto de juego. Para un equipo que ni le conoce la cara al arquero rival, eso es un penal. Maxi Rodríguez pateó e increíblemente fue a capturar el rebote para patear de primera y marcar el gol de la victoria. El grito de la victoria para media Rosario.

Azar

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¿Cómo hizo River para ganarle a Atlético Rafaela? Azar. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo jugó mal ante un equipo que le ganó la batalla táctica en todos los lugares de la cancha. Incluso los visitantes pudieron llevarse algo más, pero las pocas cualidades de sus jugadores de ataque los privaron de ello. Y en una jugada aislada, el azar. D´Alessandro pateó un tiro libre, la pelota se desvió en la barrera, descolocó al arquero y se metió en el arco. Así ganó River.

Viaje turbulento a Tucumán

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Boca tiene un problema. Bueno, tiene varios. Pero hay uno que atañe al juego del equipo y se torna incorregible desde hace tiempo. Cuando el Xeneize está en ventaja, no sabe manejar los partidos. Es una característica propia de los equipos de los Barros Schellotto, pero también se veía cuando Arruabarrena era el entrenador. Boca necesita manejar los partidos desde el ataque frontal; si no marca la diferencia en el resultado, no lo puede sostener desde el juego.

Ahí está la explicación simple del empate en Tucumán. Dos veces estuvo Boca arriba en el marcador. En ninguna ocasión dominó las acciones, tampoco liquidó el partido y las dos veces se lo empataron. Así, la mala racha de visitante se extiende y parece nunca acabar.

Tres puntitos y nada más

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Los equipos de Avellaneda volvieron a la victoria tras los tropiezas de la última jornada. Independiente rescató un triunfo agónico con un gol en contra de Temperley. Y Racing solo pudo anotarle un tanto a Arsenal en el Cilindro. Los dos, además de ganar, volvieron a dejar gusto a poco en el juego. Pero mientras se sume de a tres, todo sirve.