¿Porque Pokemon Go es tendencia?

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Explicar una tendencia es algo sumamente complejo en los tiempos que corren. No existiría un porqué explícito, una razón que sustente lo que ocurre. En líneas generales una tendencia se impone y se observa en los sectores populares. No hay que negarse. Las últimas semanas significaron un cataclismo social y cultural. El tema en cuestión a tratar es uno sólo. El fenómeno de Pokémon Go.

Tras poco más de un mes de espera la compañía Niantic lanzó para Latinoamerica el juego del momento, inspirado en la mítica serie nipona. El objetivo esencial es convertirse en un maestro,  capturar a todos los Pokemon a través de una aplicación disponible tanto para Android como IOS.

El propósito de este artículo no es la crítica. La reacción del público es una tendencia, un furor mundial. La expectativa se acumuló y los resultados fueron obvios. Entender la complejidad cultural y social de este fenómeno no resulta sencillo aunque si interesante. Lo diré sin pelos en la lengua. Pokémon Go es un juego con una dinámica excelente, una idea bien pensada. Una manera de explorar el mundo y de conocerlo todavía un poco más. Aunque todo Yin tendrá su Yang.

Hay tres puntos fundamentales para creer que no es tan maravilloso como parece. En primer lugar está la poca inclusión, la dinámica del juego nos obliga a salir de nuestros lugares a explorar, a caminar por lugares impensados con tal de progresar de nivel. Fuera de esta lista quedarán aquellos que no puedan movilizarse por cuenta propia. Poco que discutir.

En segunda medida se encuentra la periodicidad. Poco progreso tendremos si a diario hacemos el mismo trayecto. De casa al trabajo, de la escuela al kiosco y demás ejemplos de la reiteración. Poco encontraremos visitando siempre los mismos sitios y tarde o temprano la experiencia resulta frustrante.

Por último, pertenecer al mundo subdesarrollado. Comparar la variedad de Buenos Aires con Manhattan es irrisorio. Pero más allá de esa comparativa hay algo aun más determinante. El juego ofrece cuatro pokemon exclusivos de algunas regiones. Tauros en Estados Unidos, Kanghaskan en Australia, Mr. Mime en Europa y Farfecht en Asia. Ninguno para América Latina, mucho menos para África, región en donde aún no hay soporte.

Con el cúmulo de pocas oportunidades el promedio de los usuarios de nuestro continente tienen dos vías de respuesta. Progresar a pasos de tortuga dependiendo de las pocas regiones que ofrecen una buena experiencia de usuario o utilizar lo que comúnmente se conoce como cheat.

Trampas de todos los colores que van desde modificar la geolocalización, emular el juego desde una computadora o hasta inventar bots que hagan el trabajo por nosotros. Este último ya no tiene justificación aunque los dos primeros resultan bastante útiles. El problema es que Niantic ha comenzado a penalizar a estos usuarios mediante un ban permanente. Porque los sudamericanos somos tramposos ante todo. Bueno.

La marginalidad de Pokemon Go incita el juego hacia los sectores del primer mundo. No podremos completar la Pokedex de manera legítima. Las quejas ante los baneos parten desde entender la situación que se padece desde nuestro contexto. El riesgo de llevar un smartphone por las calles, el escaso soporte, hasta el caprichoso concepto de no tener un pokémon propio para nuestra región. Sobran las quejas.

Lastimosa es la realidad de nuestra región. Penoso es que la experiencia sea totalmente limitada. Un ejemplo más de que el mundo para el cual se piensan las cosas es uno sólo. Ese que destaca en la parte superior del planisferio.