Originales o reversiones, esa es la cuestion, por Florencia Teresita Sanchez

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El 2014 tendrá durante todo su trayecto el lanzamiento de nuevas versiones a la pantalla grande de famosos títulos como Robocop, Godzilla, Las Tortugas Ninja, Frankenstein y El Cuervo, entre otros. Incluyendo a la polémica Carrie estrenada el año pasado, se podría decir que Hollywood ha caído otra vez en esa incesante, y cada vez menos criteriosa, fiebre por rehacer películas.

Sin embargo, esta costumbre de “reciclar” viejos éxitos es tan arcaica como el cine mismo y comienza desde sus inicios de la mano de Segundo de Chomón con “Excursión en la luna” (1908) de su original “Le voyage Dans La Lune” (1902), de George Melies.

Este boom enfrenta nuevamente en el ring a las películas originales versus las remakes, disparando el debate, con un amplio y variado espectro de opiniones, sobre qué es mejor.

En este sentido, existen versiones para todos los gustos, más o menos fieles, y de todos los momentos. Algunas de estas producciones no se encuentran a la altura de las circunstancias, por lo que no logran revivir el éxito de sus antecesoras. Y otras, en cambio, las superan con creces.

Los resultados muchas veces son determinados por la expectativa previa que se genera en la audiencia; lo cual explicaría un poco el recelo, y a veces hostilidad, que ésta tiene ante las reversiones de algunos clásicos.

Es decir, no todos los remakes son horribles y que existan tampoco significa necesariamente una ‘falta de imaginación’… aunque con frecuencia sí es el caso.

En ese aspecto podemos encontrar fracasos como “Psicosis” de Gus Van Sant (1998) que repitió plano por plano al clásico de 1960 de Alfred Hitchcock. “Poseidón” de Wolfgang Petersen (2006) que pese a los efectos especiales, no logra equiparar la versión de Ronald Neame (1972). O “El día que la Tierra se detuvo”, en donde la reversión de Scott Derrickson (2008) abandona la moraleja que promovía la original sobre las consecuencias de la intolerancia en plena Guerra Fría, de Robert Wise (1951), para concatenarla con los daños al medio ambiente.

Pero también encontramos remakes que superaron a sus originales, tal y como lo son “Scarface”, “Los infiltrados”, “La gran estafa” y “El amanecer de los muertos”. O reediciones como “Willy Wonka y la fábrica de chocolates” que recibe la característica estética del mundo de Tim Burton. Al menos éstas permiten a algunos curiosos descubrir el film original que, tal vez por el paso del tiempo, quedó enterrado en el olvido.

De todas formas, cabe preguntarse si esta oleada que resurge esporádicamente ¿Es síntoma de un déficit de ideas o una búsqueda por resucitar aquellas joyas del cine?

Aunque como señalan Jordi Balló y Xavier Pérez en su libro Yo ya he estado aquí. Ficciones de la repetición “Desde su nacimiento, el cine combinó esa atracción por la novedad y la repetición”.