Noi siamo i campioni, por Sebastian Lanzillotta

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Con sus pergaminos a cuesta como lo son tres títulos del mundo (1934, 1938 y 1982), la selección italiana decía presente en el campeonato disputado en Alemania 2006. Bajo el mando de su capitán, Fabio Cannavaro, la “Azzurra” integró el Grupo E con Ghana, Estados Unidos y República Checa.

Sin poseer un superávit en cuestiones de circulación de pelota ni mucho menos, Italia se hizo acreedor del primer lugar en la zona de grupos, presentando una delantera interesante con los delanteros Luca Toni y Alberto Gilardino, la cual resulto mortal a lo largo de toda la cita mundalista.

El gigante europeo tuvo que soportar, como siempre, las críticas de la prensa especializada local y extranjera por seguir haciendo honor a su práctica del tan reconocido “Catenaccio”, el cual se acrecentó con el correr de los partidos dejando una mnémica imborrable para los aficionados como el certamen más conservador, desde lo táctico, para el equipo.

Al dar inicio la fase de eliminación, más precisamente octavos de final, el conjunto comandado por Marcello Lippi se enfrentaba a “los canguros” de Oceanía, Australia. Bastante marcado a fuego quedó este encuentro por su polémica culminación, cuando el árbitro otorgó un dudoso penal en favor de “los tanos” que le adjudicó su boleto a la siguiente instancia.

Ya para cuartos, se las vieron contra Ucrania, pero casi sin despeinarse la derrotaron con un marcador abultado de 3-0. El plato fuerte se avecinaba para los de la tierra de Mussolini al “chocarse” con el anfitrión en semifinales, no obstante, los itálicos lograron vencer a Alemania minutos antes de finalizar los tiempos extras con goles del futbolista Fabio Grosso y del interminable, Alessandro “Pinturicchio” Del Piero, además de contar con una gran actuación a lo largo de todo el campeonato del argentino nacionalizado Mauro Camoranesi.

Cuando todo parecía indicar que llegarían los penales. La final del campeonato del mundo se disputó contra la escuadra gala de Francia, quien empezó ganando con un madrugador y casi desde el vestuario gol de la estrella del Mundial, Zinedine Zidane, desde los 12 pasos.

Sin embargo, el aguerrido defensor Marco Materazzi pudo igualar el encuentro tempranamente. Causalidad, ambos actores tuvieron un episodio desafortunado en un tramo del juego en donde a “Zizou” se lo pudo ver echándole un cabezazo al zaguero en el pecho, cual toro en su faena, que devino en su expulsión.

Al partido, sin más rodeos y tras el 1 a 1, se lo llevaban los penales. Es así que Italia pudo coronarse tetracampeón al vencer 5 a 3 en las ejecuciones y quedar a tan solo una copa del gran artillero en la historia de los mundiales, Brasil.

Un dato interesante para tener en cuenta fue que Cannavaro fue elegido como el mejor jugador de la copa, mas allá de todos los jugadores habilidosos o con mejor trato de balón.