L’ultimo rockstar

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A simple vista, Daniel Osvaldo se diferencia de cualquier jugador que milita en el fútbol argentino. Su look con un estilo bien europeo, una barba frondosa y unos anteojos grandes, (los cuales no son para tirar facha, sino por un problema concreto que tiene en la vista), son algunas de sus características principales, parte de ese mito que trajo el goleador bajo el brazo.

Pero además de estar en pareja con una conocida y atractiva actriz argentina, Jimena Barón, con quien tiene un hijo de un año, Morrison (en total tiene 4), el “Loco”, como se lo conoce, es un extraordinario jugador de fútbol que llegó a Boca para cumplir su sueño de chico, ademas darle un salto de jerarquía a un fútbol argentino necesitado de jugadores de renombre.

Desde sus inicios en Huracán, se podía observar a un jugador diferente y con enormes condiciones. El técnico del globo que lo hizo debutar en primera en el año 2005, Néstor Apuzzo, le decía por esos tiempos: “si vos jugás en primera de la misma forma que lo haces en inferiores, el equipo lo formo con vos y diez más”. Tanta era la atención que captaba Osvaldo, que con apenas 20 años fue transferido al club Atalanta, de la primera división italiana. Luego de un breve y positivo paso por el Lecce,  trasladó sus talentos hacia la Fiorentina, uno de los clubes más populares de Italia, decidió contratarlo. Si bien su paso por ahí fue de mayor a menor, de modo que recaló en un club menor como el Bologna.

En el 2009 fue contratado por el Espanyol de Barcelona, institución donde convirtió una gran cantidad de goles, y alcanzó un rendimiento que captó la atención de un equipo de renombre a nivel italiano y europeo: la Roma, el equipo capitalino abonó 20 millones de euros en enero del 2012 por el pase del “Loco”, quien mientras tanto había adquirido la nacionalidad italiana, debutando en el 2007 con la selección sub-21, y en el 2011 ya con la selección nacional, en un encuentro donde Italia venció por 3-0 a Irlanda Del Norte. Convirtió cuatro goles en catorce partidos disputados, quizás una de sus cuentas pendientes.

Tras marcar 27 goles en 58 partidos en la Roma, Daniel pasó a jugar en el Southampton de Inglaterra, donde marcó tres tantos en trece juegos, para finalmente retornar a Italia, más específicamente a otro grande de ese país, y actual tricampeón del calcio, la Juventus.

Su último equipo, también de renombre, fue el Inter de Milán, donde también convirtió una aceptable cantidad de tantos en relación con los partidos jugados; 7 en 17 juegos. Diferencias con el entrenador, algunas peleas como la que sostuvo con Mauro Icardi, goleador del equipo a quien insultó efusivamente durante un partido, y las ganas de jugar en el club del cual es hincha, sumado a la influencia de su pareja para regresar al país, hicieron que Osvaldo se ponga la azul y oro en este 2015.

Su pasión por el Rock es otra de sus características, algo que se refleja también en diferentes tatuajes que tiene en su cuerpo, “El brazo izquierdo lo quiero dedicar todo a la música con representaciones de The Wall, el disco de Pink Floyd” declaró el delantero. En otra frase donde mezcla sus pasiones, el Loco confesó “prefiero ganar la Libertadores con Boca antes que conocer a Mick Jagger”

Lo cierto es que más allá de lo mediática y extrovertida que resulta su figura, que despierta elogios en algunos y críticas en otros, Osvaldo ya lleva convertidos 6 goles entre campeonato local y Copa Libertadores, siendo el goleador de un Boca que pretende este año retomar la senda victoriosa por la cual supo transitar en los últimos quince años, incluyendo torneos locales, continentales e intercontinentales. Por qué no, de la mano de su ultimo rockstar.