Los misteriosos Bitcoins

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Pensemos en una supuesta situación: María  llega al Aeropuerto de Ezeiza y pide un taxi hasta la Capital Federal. Al bajarse, se da cuenta de que perdió la billetera y no tiene dinero para pagar el servicio. Es en ese momento que José, el chofer, le aclara que puede pagar con Bitcoins y María le agradece abriendo la aplicación de su celular y haciendo una transferencia a la cuenta que posee la empresa de taxis.  Más tarde, se da cuenta que no tiene nada para comer y pide una pizza, la que también paga con la moneda virtual. No estamos hablando de la Argentina del 2030, sino de un método de pago que ya es una realidad en el país.

El Bitcoin es una divisa virtual surgida en Japón en el año 2009 pero popularizada en nuestro país recientemente, principalmente desde que la pagina/red social Taringa, que los emite para publicitar su interacción social. A medida que el bitcoin se masifica, su valor en el mercado internacional va en aumento, debido a que este sube con el incremento de las transacciones comerciales. Por ese motivo, a fines de mayo, un bitcoin equivalía a unos dos mil pesos argentinos.

Se trata de la primera moneda democrática, ya que los  propios usuarios son los que regulan su tipo de cambio  y no los diversos bancos. Esto sucede cuando los clientes minan bitcoins para que  se repartan con otros usuarios una mínima cantidad de unidades a medida que se van creando las diversas transacciones comerciales.

Una transacción sólo es aprobada cuando diversos usuarios ya minaron las unidades correspondientes y se quedan con una pequeña proporción del intercambio. Sin embargo, no todos los usuarios  pueden conseguir monedas a través de este método, porque ocasiona un excesivo gasto en la electricidad hogareña y una disminución importante de la memoria de la computadora. Otra manera  de adquirirla es  mediante la de compra de divisas o la venta de productos a través de internet.

La mayor ventaja de la moneda electrónica es que no pertenecen a ningún estado particular, por lo que pueden ser comercializadas en todo el mundo sin la necesidad de ser convertidas. Es imposible ser estafado debido a que todas las transacciones quedan registradas en internet y el bitcoin no puede ser falsificado, porque son los miles de clientes las que la aprueban a través de las minas.

Por otro lado, su desventaja es que, al ser una moneda que no cuenta con la supervisión de los distintos estados nacionales, puede ser utilizada para lavado de dinero y operaciones ilegales. A su vez la cuenta que posee es anónima, por lo que es imposible conseguir un reembolso en caso de arrepentimiento, pues el dinero ya se encontraría dispersado por la red sin saber del origen por el que provino. Taringa anunció el 28 de abril pasado que repartirá 750 mil dólares de bitcoin en los diversos usuarios creadores de contenidos en su red social, convirtiendo la operación en la mayor integración a escala global y popularizando la moneda en el país.

El bitcoin, en la actualidad, puede ser utilizado para la compra de productos a través de internet y la inversión a corto plazo, en caso de que una persona no desee depositar sus ahorros en entidades financieras. Sin embargo, algunos países lo prohíben, ya que no lo consideran dinero real, pues no se puede rastrear y, por lo tanto, puede ocasionar un mercado negro.

El mayor riesgo es que todos los ciudadanos se muden a ese sistema, lo que provocaría una fuga de capital de los bancos  y un estado en quiebra por no contar con respaldo financiero. ¿Será este el fin del capitalismo y el inicio de un mercado comunitario a base de monedas electrónicas o simplemente terminará como una moda, como tantas otras que hubo en  internet? Lo único que sabemos es que el futuro llegó para quedarse.