Los Efectos del Brexit

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El Brexit divide a Europa y provoca incertidumbre en la población

La entrada de los británicos en la entonces denominada Comunidad Económica Europea (CEE) de 1973, no fue un camino fácil. La intención de crear una unión de reconstrucción económica post II Guerra Mundial en la que estaban Bélgica, Holanda, Luxemburgo (BENELUX), Francia e Italia, desconfiaban del acercamiento de Gran Bretaña al bloque de Estados Unidos (inmersa en plena Guerra Fría), porque imperaba el deseo de formar una unión basada en la Paz y la concordia entre los pueblos.

En 1951 se firmó el Tratado de París que sentó las bases de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA). Aseguraba los principios de libertad de movimientos de personas, bienes de consumo y de servicios.

Gran Bretaña quiso entrar en 1963 y 1967 pero la CECA se cerró en banda. Francia, representada por el expresidente Charles de Gaulle, apostilló que el principal motivo de esta unión, era el deseo de no pertenecer a los dos grandes bloques mundiales: USA y la URSS.

El ex presidente De Gaulle no aceptaba que los británicos fueran los perritos falderos de los EEUU y de ahí la negativa de Francia hasta que en 1969 el francés se retiró de la política. Fue en 1973 cuando Gran Bretaña entró a formar parte de la Comunidad Económica Europea (CEE). Ese mismo año Irlanda y Dinamarca también entraron en la CEE.

La entrada del Reino Unido tuvo sus problemas de inicio porque tenían una clara idea de una unión basados en aspectos económicos dejando de lado lo social. De hecho, las discrepancias llevaron al referéndum de 1975 en la que Gran Bretaña dijo sí a la CEE, pero con recelos.

Con el Tratado de Maastrich de 1992 pasaría a llamarse Unión Europea (UE) facilitando el tránsito hacia el €uro como moneda única que entró en circulación en 2002. Precisamente los británicos fueron reacios a esta moneda ya que la Libra, era más fuerte entonces y ahora.

Con el Tratado de Lisboa, Europa vio nacer su Constitución Europea firmada en 2007, no sin antes mantener una dura pugna entre euro-escépticos y pro-europeos.

Precisamente el euro-escéptico Nigel Farage, líder de UKIP y Boris Johnson que pertenece al mismo partido que David Cameron, abrieron una guerra interna en el partido Conservador, lo que llevó a Cameron prometer una revisión de las condiciones con la UE y un referéndum. Referéndum que en realidad Cameron no quería realizar por temor a que saliera el Sí al BREXIT.

Situación Post Brexit

Hasta aquí el breve matrimonio de Reino Unido con la UE 1973 – 2016. Las consecuencias del Brexit no se hicieron esperar: Dimisión automática de David Cameron; Tras el logro conseguido Nigel Farage defensor del Brexit, dimitió porque según sus palabras, “he logrado mi objetivo después de 20 años en política”; Caida de las bolsas de todo el mundo; Aumento del rechazo a los inmigrantes, que se traduce en palizas a extranjeros y por supuesto, la negativa frontal a la entrada de refugiados sirios en Reino Unido; Además, como era de esperar, la Libra se vio afectada y aparece en los análisis de bloomberg.com como la peor moneda de 2016.

De momento en este mes de septiembre, parece como si nada hubiera sucedido. El mundo sigue dando vueltas y la economía de las islas británicas mantiene su equilibrio. En España creció la preocupación porque los jubilados británicos podrían marcharse a su país de origen. Pero ni la economía se ha caído (de momento) ni los jubilados se han marchado.

Los tiempos para hacer efectivo el Brexit serán lentos. Londres negociará durante dos años las condiciones de su salida del club comunitario. Esto quiere decir que primero Reino Unido deberá notificar su intención de salida al Consejo Europeo y a continuación se pactará la retirada. El acuerdo se aprobaría en nombre de la UE por el Consejo Europeo, por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo.

Acabados los trámites burocráticos, después de hacerse efectivo el Brexit,  yo como europeo si viajo a Reino Unido, tendré que llevar el pasaporte, pasar un control, pagar tasas si llevo mercancías, y pedir visados de trabajo, en caso de que quisiera trabajar en las islas británicas. Exactamente igual que si me voy de España a Argentina.

En Reino Unido existe una gran comunidad española, ya que la crisis empujó a muchos ir a “buscarse la vida”, y emprender nuevos retos tal y como hicieron muchos argentinos tras el corralito de 2002.

Un ejemplo es José Pizarro, cocinero español que abrió su primer restaurante en Londres hace 17 años, y mantiene una gran reputación. Actualmente tiene abiertos dos restaurantes y para elaborar sus platos necesita productos procedentes de España. Esta situación le genera incertidumbre, porque no sabe si tendrá que pagar tasas elevadas para entrar los productos españoles en el Reino Unido. “La unión hace la fuerza, y la separación es destrucción”, afirma el cocinero.

Como una de las últimas consecuencias, el Brexit ha provocado el despertar de un sentimiento negativo hacia los emigrantes. Varios extranjeros entre ellos españoles, han recibido palizas al grito de “fuera de mi país”. Lo que más sorprende es que son jóvenes quienes manifiestan su desacuerdo de forma violenta hacia las personas extranjeras.