La victoria mas dulce, por Mariana Garay

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Un Superclásico es como muchos bien lo llaman “un partido aparte”, se vive desde la pasión y la eterna rivalidad, por el orgullo y  la gloria.

Varias semanas antes del partido ya se siente en las tribunas, en las redes sociales, en el barrio… Así empiezan las ansias y nervios que se apoderan de todos de tal manera que estamos impedidos para concentrarnos en las obligaciones diarias.

La semana previa colapsas. La tele, la radio, internet  terminan de carcomerte la cabeza: ¿Cuál será el equipo de Bianchi?, ¿Quién viene mejor: Boca o River?, más estadísticas, más declaraciones polémicas, más repeticiones de partidos desde 1997 a la actualidad. Todo ayuda para que llegue el domingo y no quieras escuchar ni leer nada más, sólo seguir al pie de la letra el ritual o la cábala.

Este Superclásico, muy distinto a otros, los Xeneizes tuvimos que hacer fuerzas desde atrás de una TV o una radio. Ni 2.500, ni 3.000, ni 5.000 personas…sólo 11 jugadores representaban la “azul y oro” en un Monumental teñido de blanco y rojo, arruinando el Folklore, claro está.

El presente Xeneize  de la última semana no era  para nada alentador, el  club era una total enfermería: Erbes, Méndez, Ribair, Insúa, Díaz, Ledesma, Aguirre,  entre otros… imposible imaginarse así una “posible” formación con tantas bajas.

Sumado a que el equipo, por este motivo, no tenía  una identidad de juego tal  que al hincha lo  deje un poco más “tranquilo” antes del domingo. No había más opciones que esperar a que alguno, a la fuerza, se recupere lo antes posible. La línea más desprotegida y la que más dolores de cabeza trajo a más de uno es la defensa. Es así como Mendez y “El Cata” Díaz, adelantaron su recuperación y fueron titulares.

Por fin llegaba la hora de la verdad, lo que realmente importaba era ganar. A esta altura los nervios se apoderan de uno, definitivamente, todos somos DTS, todos hubiésemos hecho lo que el jugador no hizo, todos tenemos un Master en fútbol por 90 minutos…

River empezó jugando mejor pero Emmanuel Gigliotti que venia de convertir 2 goles contra Quilmes sentenció el 1-0 a los 23 minutos del primer tiempo, para alegría del pueblo Boquense. La realidad es que los que se recuperaron en tiempo record Díaz y Erbes, entre otros, estuvieron imprecisos, la dupla central de Gago y Riquelme no brilló y Juan Martinez sigue sin tener suerte y otra vez el palo le dijo no.

En estos paridos, lo futbolístico pasa a un segundo plano cuando los jugadores viven como los hinchas estas semanas, estos días previos y dejan todo de sí en la cancha a pesar de sus falencias. Hoy los jugadores de Boca fueron el jugador n°12, que por decisión de la AFA y el comité de seguridad, no pudo ocupar su lugar en la tribuna.

Hoy, en la República de La Boca es toda  alegría, además de ganarle al eterno rival seguimos prendidos del Torneo Inicial a tan solo cuatro puntos de Newell´s, impensado hace pocos meses atrás.

Hay que esperar tan solo unos meses más para volver a sentir esta adrenalina y seguir haciendo historia…