La renuncia de Lewin: Otra batalla ganada por los violentos

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En el transcurso de la semana se dio a conocer una de las noticias más tristes de los últimos tiempos para nuestro fútbol. La renuncia de Hernán Lewin a la presidencia de Témperley por sendas amenazas a su vida y la de su hijo, por parte de algunos barras, se hizo eco en los principales medios de comunicación y logró ponerse en boca de todos nosotros.

Si bien es poco habitual que los clubes que no son de los denominados grandes tomen tanta trascendencia en los medios de comunicación, ni Lewin es el primero ni el último ­–aunque ojalá si lo sea- presidente del fútbol argentino en tener que dar un paso al costado por problemas con los barras, el caso de Témperley es una completa excepción a lo que le sucedió a otros.

Lewin asumió el club en 2012 tras la renuncia de Mauro Morrone generada por la difusión de un video en el que se lo ve hablando con un barra para ir a “apretar” a algunos integrantes de listas opositoras. El club se encontraba con un déficil importante en lo económico, el fútbol al borde del descenso a la Primera C, una masa societaria de solo 2.500 activos, un bajo rendimiento en el resto de los deportes, un club deteriorado en términos de infraestructura.

En tan solo 4 años Lewin logró dar un golpe de timón inédito. Témperley pasó a aumentar su caudal de socios a más de 12.500 activos, llevó al fútbol a la Primera División, el básquet al Torneo Nacional (TNA) –segunda categoría-por primera vez en la historia, aumentó la cantidad de disciplinas que se practican en el club y realizó grandes obras en lo estructural. Fiel al discurso realizado el día del centenario del club (1 de noviembre de 2012), le devolvió el club a los socios. Entonces, ¿por qué algún simpatizante del club podría amenazar de muerte a un presidente que le dio tanto?

 “Yo no voy a convivir con la barra. Mi decisión es que yo no me voy a quedar a pelear. Si tengo que pelear estoy fuera. Yo no soy Cantero” declaraba Lewin ante las cámaras de Tyc Sports días antes de su renuncia.

¿Cuándo comenzó esta historia? Hace algunos meses quien hoy lidera la barra brava del conjunto del sur volvió a tomar el poder de la misma tras haber estado preso, implicado en causas relacionadas con el narcotráfico. Los rumores indican que la barra habría pedido cosas que el ex presidente no estuvo dispuesto a negociar y esto lo llevó a tener un enfrentamiento con ellos. Promediando la primera parte de la derrota 0-1 ante Independiente hace algunas semanas algunos violentos se colgaron del alambrado de la tribuna que da a la calle 9 de Julio cantando en contra de la actual Comisión Directiva.

La contra cara de esta historia se vio reflejada el viernes. Más de 300 jóvenes de las distintas actividades del club ingresaron al terreno de juego con carteles con la leyenda #TemperleyEsFamilia y los socios, simpatizantes genuinos del club se unieron en cantos y palmas para alentar al equipo. A su vez, durante el partido se reconoció y detuvo al barra que había realizado las amenazas al ex presidente Gasolero.

La renuncia de Lewin no puede quedar en la nada. Quienes amamos el fútbol no podemos seguir mirando para otro lado, no importa el color de la camiseta que nos identifique. Todos los queremos un fútbol mejor y sin violentos debemos exigirle a quien corresponde ­–gobernantes, dirigentes de nuestros clubes- realizar un esfuerzo mancomunado en que esto se termine. Nada se puede lograr de arrestos individuales como el de Cantero en su momento.

Si bien es complicado, largo y difícil, ­-por no decir completamente utópico- el único modo de poder revertir esta historia es con la unión de todos.  Aunque dudo que alguna vez pase, al menos en el transcurso de mi vida, ojalá algún día se pueda terminar con este grupo de violentos, la principal enfermedad que padece el fútbol argentino y los máximos responsables con los dirigentes que los apañan del estado actual del mismo.