La nueva gran estafa

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Para instruir a los lectores es prudente comenzar a explicar desde el comienzo. Lo que comúnmente se conoce como DLC, terminología que remite a las siglas “Down” “Loadable” “Content”, todo contenido de descarga que sirva a modo de experiencia extra no incluida dentro del videojuego base. Cada mapa, skin, arma, personaje o incluso aventuras que no vienen en la versión original pero que se agrega luego de un determinado período de tiempo.

La crítica principal que se le podría hacer a este tipo de contenido recae en los costos. Lo que antes se conocía como expansiones hoy se conoce como DLC, el problema es que las expansiones de antaño eran muy distintas. Las aventuras se tornaban completamente innovadoras e incluso se modificaba parcialmente la jugabilidad, era como tener un juego nuevo dentro del que ya teníamos. En resumen, valía cada centavo.

A contrapartida, el DLC pareciera ser un contenido que se piensa con antelación. Por momentos aparenta que el juego base está incompleto, pero que esa incompletitud remite a que el resto del relato será incluido dentro del DLC, obviamente con fines por demás comerciales. Dentro de esta puja hay varios matices. Desde un Mortal Kombat X que ofrece un DLC de “Easy Fatalities” (experiencia totalmente aberrante que excede la dinámica del juego), hasta Mass Effect 2 que incluye nuevas misiones y hasta por momentos supera a la versión original.

Punto aparte para The Witcher 3, caso particular en donde algún que otro DLC se daba de manera gratuita y que únicamente se abonarían aquellos que modificaran totalmente la dinámica del juego. En este caso lo pago nos permite tener varias horas de juegos adicionales con nuevos personajes y con una experiencia multivariada. Una de las pocas excepciones en donde el costo se justificaba con creces.

Como conclusión final hay que aclarar algunas cuestiones. En primera instancia el DLC no debe ser injusto, la problemática se generaliza cuando los usuarios evidencian que lo que se les está vendiendo podría haber sido incluido dentro del juego base.

Si bien es comprensible que algunas empresas tomen esa iniciativa para reducir el precio de lanzamiento del juego original no se justifica demasiado cuando tenemos una experiencia particionada.

En segunda medida el DLC debe existir para brindar continuidad, pero siempre con un material que prometa al menos un cambio radical. No deben faltar los DLC, pero tampoco deben dejar de valer la pena.