¿Que hace la envidia en tu vida?

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¿Alguna vez sentiste envidia? ¿Te sigue pasando? ¡Entérate como transformar ese sentimiento en algo productivo para vos y tu entorno!

¿Qué pasa cuando envidias?

Javier se compró el último modelo del auto que a vos mas te gusta. Natalia trajo a cenar a su nuevo novio y, con una mirada, ya sabes que es todo lo que podés esperar de una pareja. Lautaro y Sofía acaban de regresar de un viaje soñado e inundan Facebook con sus fotos paradisíacas.

Cuando aparece la envidia, vos no estás ni remotamente cerca del auto, ni del príncipe azul y menos del viaje soñado. Y en esto, ya podemos observar un primer indicio para re-interpretar la envidia: que existe un trecho, un vacío entre lo que deseas y lo que estás obteniendo.

¿Qué haces cuando envidias?

Cómo seres conversacionales que somos, lo mas probable es que luego de envidiar hayamos hablado. Y si te acordás o supiste estar atenta/o, seguro que lo que se dijo fue una declaración de injusticia: “¡que suerte!” como esa suerte injusta que sólo toca a unos pocos y no te va a tocar a vos; o el automático “no se lo merece”, cuando a vos sí.

Fíjate, de alguna manera, lo que era TU brecha positiva entre lo que querés y no tenes, se transformó en la brecha negativa de un otro: de lo que consiguió y no “merecía”. Y éste, es otro indicio a tener en cuenta: la pérdida de poder personal. Mirar afuera, nos desenfoca de nuestro hacer. Ya no es lo que podemos hacer, sino lo que hacen los demás. Pasamos de la posibilidad de ser protagonistas a ser simples espectadores.

Una última pregunta: ¿Cómo te sentís al envidiar?

Dicen por ahí que la emoción de lo injusto es el enojo. Una emoción que corroe y carcome lentamente, si te permitís vivir en ella. A veces estamos adictos a esta emoción, pero si te preguntase en que emoción te gustaría vivir, seguro que el enojo queda en los últimos puestos.

El enojo se disuelve, primero, aceptándolo y, luego, exigiendo el restablecimiento de lo que es justo, mediante un reclamo y un pedido de compensación ¿te imaginas reclamándole algo a Javier, Natalia o a Lautaro y Sofía? No hay nada que reclamarles.

Ellos hicieron para sí mismos ¿Con quién es el enojo entonces? Quizás, cuando envidiamos, nos enojamos, no con los artífices de nuestra envidia, sino con nosotros mismos. Nos termina enojando el no poder y castigados a los otros con el desmerecimiento.

Así que la próxima vez que el mundo esté logrando lo que vos no, proba con estos tips anti envidia:
  1. Lo primero es consciencia. Es LA habilidad para empezar a trabajar con las emociones y tu transformación personal. Cuando te encuentres hablando mal de los logros ajenos, date cuenta. Frena y respira un par de veces.
  2. Conecta con que no hay injusticia alguna. Él otro hizo lo que hizo y por eso tiene lo que tiene. Vos no habrás elegido o hecho aun lo suficiente.
  3. En vez de desmerecer el logro ajeno, abrí los ojos y reconoce al otro: quizás te esté mostrando como lograr lo que venís añorando.
  4. Conecta con el deseo que hay detrás de la envidia: ¿Qué cosa o situación quiero de eso que envidié? O, esa situación ¿a qué me inspira? ¿Qué es lo que no tengo o me falta?
  5. Ahora que sabes lo que querés, fíjate lo que te falta para llegar, pero concéntrate en vos y en tus dones. Que nadie va a venir a hacer lo que necesitas para lograrlo.

Ojalá que, en la próxima vuelta, puedas conectar de una manera más sana con eso que hasta hoy no lograste, porque no pudiste o no elegiste conscientemente lograrlo. La sana envidia te pone en el camino de desarrollar tu poder personal, haciéndote responsable de tu vida y tus deseos.