La Boutique del Sabor

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¿Quién dijo que para ir a comer se debe gastar demasiado? ¿Cómo justifican los restaurantes sus abultados precios?

Existen lugares misteriosos, ocultos justo delante de la vista de todos. Solamente hay que animarse a descubrirlos. Como es el caso de La Boutique del Pancho en Temperley. Su nombre puede llegar a sonar pretencioso si  uno no se detiene a ver, a descubrir las delicias que este pequeño, intimo y cálido lugar ofrece.  Este refugio del sabor  se encuentra en la esquina de Av. Rivadavia y Espora (aparece fácil en googlemaps)

La Boutique es un lugar para descubrir lo qué son los panchos realmente, un lugar donde uno puede ir a tomar algo, a relajarse después de un largo día de estudios, de trabajo o simplemente una salida con amigos. Es impecable la atención a la clientela con Beto en el mostrador. Él rompe con la estructura del típico dueño/mesero, se ve en sus ojos que ese lugar es suyo, que lo hace con pasión. Su mirada refleja empeño por mostrar y dar buena comida. En la cocina siempre está Estela, quien con maestría de abuela controla la gran plancha por donde salen todo tipo de delicias.

Abierto hace cuatro meses, este refugio de las noches  de resaca de verano promete estar ahí para dar cobijo a aquellos valientes que se animen a transitar las calles invernales, cuando el frío se haga fuerte. Esta boutique donde siempre se espera al cliente con una sonrisa en la cara, sirve con calidad, rapidez y eficacia aquellos manjares prohibidos para gran parte de los mortales. Hamburguesas reales acompañadas con huevos, jamón y queso recuerdan a los paties que uno come con amigos en la parrilla, rebosantes de sabor, panchos hechos con esmero, ganas y salsas deliciosas y como no podía ser de otra manera, las infaltables papas fritas crocantes.

Un capítulo aparte, una historia separada se merecen los sándwiches de bondiola. Para aquellos amigos las cosas ricas, grasosas (olviden que la boutique sea light, este es un lugar para comer comida, no para hacer dieta) se justifica hace el intento.  La última gran recomendación es acompañar cualquier con porciones de papas fritas recién hechas, calientes, crocantes por fuera, con puré en el medio.

Los precios son otro punto para destacar. Uno puede caer tranquilamente a la Boutique del pancho y comer tranquilo sin tener miedo a quedarse corto con la plata. Los platos dejan la panza llena y el corazón contento, si tienen tiempo  y oportunidad vayan a un lugar donde el  lema tácito es: “Hacemos comidas para amigos, no somos ningún banco.”