Jueves Retro: Otelo (1995)

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Es jueves y te mostramos una joyita perdida de la decada de los 90´. 

Estamos en Abril. Mes en el que se cumple un nuevo aniversario del nacimiento y fallecimiento de uno de los mejores dramaturgos de todos los tiempos. William Shakespeare, por esa misma razón que en este Jueves Retro, hablaremos de uno de sus grandes clásicos, Otelo.

Esta versión fílmica de Otelo se estrenó en 1995, la dirigió Oliver Parker (La importancia de llamarse Ernesto, Johhny English recargado). Fue protagonizada por Laurence Fishburne (antes de ser Morfeo), Kenneth Branagh (muchos dicen, el sucesor de Sir Laurence Olivier, otro gran actor shakespeariano) y elenco.

La película, cuenta la historia del general Otelo (Fishburne), un moro que nombra lugarteniente del ejército de Venecia a Cassio. Por otra parte, su servidor, Iago (Branagh), se enoja por la elección. Eso lo lleva a elaborar un complejo plan: le hará creer al protagonista que su esposa Desdémona lo engaña con el teniente. De ahí en más se desarrolla la obra… también el film.

No es la primera, ni última vez que se ve a Branagh interpretar obras de Shakespeare en el cine. Recordemos que ha dirigido, y protagonizado, varias adaptaciones, como Mucho Ruido y Pocas Nueces (1993), Enrique V (1989). El maravilloso y espectacular Hamlet (1996) de 4 horas y 20 minutos de duración.

La gran diferencia entre los films antes mencionados, es que Branagh toma el rol del antagonista. Aun asi se sigue llevando todas las miradas. Démosle crédito al autor. De todos los villanos shakespearianos, Iago es el que tiene menos escrúpulos.

Con su objetivo en mente, no para hasta conseguir la venganza. “I am not what I am” (No soy lo que parezco), dice con una mirada que logra que su engaño e ira hacia su general traspasen la pantalla.

¿Porque Otelo fue tan innovadora?

Aunque la película tiene más de 20 años de estrenada. En su momento hizo historia, porque fue la primera versión cinematográfica protagonizada por un actor afroamericano. Las ediciones anteriores más conocidas.

Tanto Orson Welles en 1951, como Sir Laurence Olivier en 1965 se pintaron la cara de negro para interpretar al general.

Cuando se ve una obra de teatro, la escenografía es fundamental para poder entrar en el contexto de la historia. Pero debemos usar la imaginación para ello.

En una película, estar en ese lugar en que pensamos están los personajes, es más que importante. El paisaje y los castillos italianos sirven como perfecta y bellísima escenografía natural para que los actores se muevan libremente.

Otelo es una de esas perlas perdidas en el fondo del mar; para disfrutarla sólo hace falta buscarla. Ahora disculpen, tengo que volver al océano a encontrar otra joya para el próximo Jueves Retro.