Jovenes Extraordinarios: El caso de Matias Lechuga

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Cantante lírico, actor, parte de la banda tributo a Spinetta y a Los Socios del Desierto, “Ex Fluor Puré”, profesor de canto, colectivero. Matías Lechuga es un joven de 26 años muy conectado con la música. “Empezó como un juego”, cuenta en la entrevista realizada en el centro cultural de Lomas de Zamora llamado No Me Olvides. Se destaca en el teatro Ensamble,  en Banfield, que lo vio crecer como artista, y con el que está muy agradecido. Nos cuenta sus inicios, su relación con la música, la actuación, cómo ve a la industria musical para los talentos “unders” y más.

E: ¿Cómo fueron tus inicios en el canto?

ML: Empezó como un juego. Yo tengo un hermano mayor con el que siempre escuchamos música; rock de acá y de afuera. Él tenía una banda y estudiaba teatro, entonces yo mamé un poco de todo eso; estuvo presente en mi vida en todo momento, así que yo me fui por ese lado también. Era casi siempre imitarlo a él, después desarrollé por mi cuenta una sensibilidad hacia el cantar y actuar, pero fue todo como un juego. 

E: ¿Cómo fue la primera vez que te subiste a un escenario ?

ML: Fue en el Ensamble. Uno de los chicos quería hacer una obra conmigo y me hizo una prueba con un texto. Me preguntó si cantaba, aunque ya lo sabía. Yo imitaba voces, pero podía cantar, más que nada ópera, que me gusta mucho. Entonces había una ópera que yo me sabía entera, y el muchacho que tocaba el piano me dijo “esta noche cantás en el Concert”. Me probó 200 veces para ver que no era suerte que me salía bien, que sabía lo que hacía, pero la verdad que yo no sabía lo que hacía (se ríe).

Entonces bueno, me subieron al escenario, así, de los pelos y a partir de ahí empezó mi historia. Estaba muy nervioso, canté un viernes y un sábado en un café concert que hacen todos los fines de semana en el Ensamble, estaba lleno el teatro. Si bien yo ya había actuado con ellos, no había cantado, que es algo muy íntimo, muy mío; es para mí a puertas cerradas. Hoy en día, siento que cuando canto expongo algo muy mío. A los dos meses me convencí a mí mismo de estudiar y conseguí un maestro de canto.

E: ¿Te ves en un futuro cantando en alguno de los teatros más importantes?

ML: Mi psicóloga me dice “¿Vos sos consiente de lo que haces, Matías? Vos te paras en un escenario y cantas”, y me lo dijo como si fuera algo muy importante, pero  es mi habitual naturalidad, estoy acostumbrado a eso. No sé si en un teatro grande, pero sí me gustaría; el ambiente es un poco complicado, yo estuve adentro y me salí.

No me estoy dedicando de lleno a eso, estoy más enfocado a las clases y me abrí un poco a otras músicas. Ahora tengo una banda. Pero sí me veo en un futuro en alguna compañía, no sé si ahora. Estoy como en un impasse conmigo mismo.

E: Es difícil para los artistas que empiezan de abajo insertarse en la industria de la música y tener difusión, ¿qué pensás sobre este tema?

ML: El tema de la difusión es complicado. Los movimientos culturales están creciendo todavía; no es lo mismo hacer un espectáculo lírico que la presentación de una banda como Las Pastillas del Abuelo; no movería lo mismo. Está apuntado quizás a un público más específico, lo cual a mí me importa muy poco porque me gusta hacer lo que hago, me gusta hacer cosas raras, me gusta lo que no es igual.

Después está el tema del ambiente, que tiene su cuota negativa; hay cosas pesadas. Me encuentro muy distante de eso, no porque la gente me haya cerrado las puertas, aunque viví algunas cosas que no me gustaron, algunos manejos.

E: ¿Como cuáles?

ML: Yo formaba parte de una compañía, en la que había una cantante del Colón muy buena, hacíamos espectáculos con ella. Ella en un momento dejó de cantar y yo esperé a hacer más cosas y no se dieron; obstáculos siempre va a haber, pero si amás lo que hacés, tenés que buscar respuestas por otros lados. Yo por ahora no lo hice de lleno pero tengo al Ensamble en el que hemos hecho muchas cosas, pero no es que me levanté un día y dije: “me voy a dedicar de lleno a esto”.

Soy una persona muy inquieta y me gustan muchas cosas muy distintas. De todas formas, nunca voy a dejar de cantar. Si me dijeran que mañana no puedo cantar más, me moriría, me marchitaría como una flor.

E: Ya que te gustan muchas cosas distintas, ¿hay algo fuera de la música que te gustaría experimentar?

ML: Soy chofer de colectivo, me gustan mucho desde chico. Si agarrás mi cuaderno de tercer grado, tengo dibujos de colectivos. Me gusta hacer maquetas, hago maquetas de colectivos. Me gusta mucho la conducción, pero todavía no sé qué va a pasar y tampoco quiero centrar mi vida del todo en eso, es una posibilidad a otra cosa.

E: ¿Cómo surgió el nombre de tu banda?

ML: El nombre surgió un día de enero pasado: estábamos en la casa de un amigo jugando al Rapigrama, ese juego de armar las palabras. A Jorge (baterista de Ex Fluor Puré) le tocó un par de letras y armó “fluor”, “puré” y “ex” y yo le dije: “Ése es el nombre del grupo”. Nos reímos más o menos 45 minutos sin parar, y quedó ese nombre.

E: ¿Cómo vivís la actuación a la hora de crear un personaje?

ML: A medida que pasaron los años y yo crecí un poco, me metí más en observar, en enfocarme en la psicología de las personas y en preguntarme por qué, porqué alguien dice tal cosa, porqué se mueve para allá, qué pensará, esas cosas. La presencia escénica dice mucho. Podés ver a un tipo como Pavarotti que canta fantástico pero no se mueve en el escenario; mi ideal en el escenario es que existe un cantante actor, es una combinación de artes.

E: ¿Cómo te ves en diez años?

ML: No sé ni cómo voy a estar en un mes (ríe). Este año fue un año de muchos cambios, muchos y juntos. Me gustaría que en diez años exista lo que en este año estoy teniendo como base. Estoy feliz con esto, estoy contento conmigo mismo. Me siento tranquilo con lo que pueda venir, aunque sea un cataclismo lo voy a poder sostener. Mis objetivos para este año serían vivir lo más intensamente posible, vivir lo bueno, dedicarse a los demás cuando necesitan de uno.

No puedo concebir la vida sin la gente que me rodea, y la que no también, porque cualquiera puede necesitar una palabra, una mirada, un beso, un abrazo o una nota musical. El cometido de este año y de todos es seguir ofreciéndome, más que nada, de lo musical. Nunca se sabe cuándo uno va a cantar y a una persona le va a mover algo y se va a ir a su casa con una sonrisa que por ahí antes no la tenía.