Jóvenes Extraordinarios: El caso de Lupe Jelena (La de las Fotos)

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Primer caso de Jóvenes Extraordinarios del año. Profesional, autodidacta, atrevida, incursionista, Lupe Jelena (más conocida como “La de las fotos”) es una joven oriunda de Adrogué. Ya sea en la Argentina o viajando por el mundo, esta joven fotógrafa es capaz de capturar la belleza de los momentos y de las caras. Inspiración para muchos, ejemplo para otros.

Les recomendamos seguir su carrera porque está pronta a explotar y volverse una sensación de la escena artística nacional. Con ustedes, el primer caso de Jóvenes Extraordinarios 2015.

  • ¿Cuál es la esencia de una fotografía?
  • Es un preguntón ése, porque también depende del tipo de foto que hagas. Porque yo hago fotos de moda, les saco fotos a chicas, pero también hay fotos periodísticas, que te van a decir más que una buena foto de moda. Entonces, ¿cuál es la esencia? A mí me parece que cada tipo, cada disciplina, tiene su esencia. Por ejemplo, con la música pasa lo mismo: te vas a dar cuenta cuándo una pieza de música clásica es buena, pero una buena pieza de música folclórica argentina tiene otro mambo totalmente diferente. La esencia de una buena foto es que el fotógrafo vea la luz, la entienda y elija el mejor ángulo o el mejor objetivo. Vos podes esperar en el lugar indicado, pero tenes que saber verlo, saber cuándo es el momento para sacar una foto.
  • ¿Cuándo empezaste con la fotografía?
  • Mi papá era aficionado, por eso cada vez que me preguntan cómo empecé con la fotografía tengo que mencionar a mi papá. Tenía una cámara en casa y siempre se cebó mucho por todo lo que es tecnología. Al principio era con rollo y después, cuando empezaron a salir las cámaras digitales, se empezó a cebar, a mí me empezó a gustar. En realidad, yo le afanaba la cámara a mi viejo cuando él estaba en el laburo (obviamente, esto lo sabe) y probaba: me hacía una selfie, me tiraba al piso y le sacaba a una hormiguita, pasaba la tortuga en el jardín y yo le sacaba fotos a la tortuga, cosas así.  Después, cuando estaba por cumplir 15, -que llegaba la fiesta de 15 y la verdad a mí no me pintaba para nada el vestido ni el mambo de ser la princesa de la noche; y tampoco había mucha plata en ese momento en mi familia como para armar una fiesta bien- yo les pedí a mis viejos que me den una cámara. Me parecía que era o un viaje o una cámara. Al final, mi papá terminó dándome su cámara usada y se compró una nueva para él. Pero sea como sea, esa primera camarita –por más que era muy chiquitita, muy limitada y con pocos megapíxeles- tenía un par de opciones manuales que me permitían a mí empezar a entender qué era la fotografía, la llevaba al colegio, en resumen la llevaba a todos lados. Y después, cada vez que mi viejo se compraba una cámara nueva, me pasaba la vieja; y así yo iba cambiando de cámara y aprendiendo un poquitito más.
  • ¿Vos creés que existe una foto perfecta?
  • Porque es perfecta por un ratito, por una semana, un mes, -en donde se convierte en tu foto de cabecera, que la pones de portada o abriendo tu página, que la querés imprimir y hacer un cuadrito- y después, al mes siguiente, sacas una mejor, o ya la viste 40 veces y le empezás a encontrar defectos, o descubriste cosas nuevas, y lo que te parecía tan genial e imposible de hacer ya no te mueve un pelo. Por eso digo que si viniera una versión mía del pasado y me escuchara hablar ahora, se decepcionaría zarpado. Pero estoy segura de que las fotos de las que estoy orgullosa ahora las voy a ver dentro de dos años y voy a decir: “Qué tonta, no sabía nada, era una imbécil”. Ojalá que pase eso, porque quiere decir que estoy mejor. Es parte de mejorar, de la ambición de mejorar. Si yo en 2017 miro mi portfolio 2015 y digo: “Qué bueno lo que estaba haciendo en esa época, pero lo que estoy haciendo ahora es mucho mejor”, ya está. Es éxito. Pero si yo miro para atrás y me gusta más lo de 2015, significa que bajó la calidad y que hay que volver a hacer lo que sea que yo estuviera haciendo antes. Yo quiero siempre, en lo posible, mejorar. Sí hay algo que yo veo en mis fotos de cuando era más chiquitita, que tal vez no es un problema técnico, sino una cuestión emocional que yo tenía en esas fotos: como yo tenía una inocencia con la fotografía, no me controlaba mucho; entonces me ponía a sacar fotos de cualquier fruta. Esas fotos tenían una curiosidad y una inocencia que no tienen las que saco ahora. Es como que ahora, sabiendo más y controlando todo más
  • Si pudieras elegir a alguna modelo para hacer una sesión de fotos, ¿a quién elegirías?
  • Hay un par de modelos; una es canadiense y la otra es gringa. Una se llama Coco Rocha y la otra es Karlie Kloss. Son dos chicas que son alienígenas, de otro planeta; son demasiado hermosas. Las dos estudiaron baile, eso hace que, al ser bailarinas, tengan un control del cuerpo y una plasticidad que les podes pedir que hagan cualquier cosa y la hacen. Una persona que baila o que es actriz, lo hace mucho mejor que una chica normal que posa. Me gustaría sacarles fotos a ellas por la experiencia que he tenido. Hay chicas que son muy lindas y nada más, hasta ahí llegaron. Y tal vez hay una chica que es fea, -no necesariamente “fea”, sino que no es tu ideal de tapa de revista- que lo hace mejor. Por ejemplo, Karlie Kloss no te voy a decir que es hermosa, tiene las cejas así como todas picudas, es muy alta y muy flaca, es un espárrago; vos la ves en la vida real y decís: “Qué asco esta mina, no te irradia sensualidad ni en pedo porque no tiene ni una curva, no tiene nada”, pero cuando se pone en personaje, se lleva puesto al mundo. Y lo mismo la otra: Coco Rocha tiene cara de bicho, es como un bicho raro pero es un lienzo en blanco; la pintan, le cuelgan una pilcha y es hermosa.
  • De todas las experiencias que tuviste hasta ahora, ¿cuál fue la mejor?
  • Mejor, en realidad, no sé; todo el tiempo me están pasando cosas geniales. La última fue un viaje que hice a Letonia. ¿Viste que en enero acá se pone medio pesadito? Bueno, mi primera reacción fue –como el año pasado se me cortó mucho la luz y la pasé muy mal- irme bien lejos, a un lugar en donde haga frío. Entonces me fui a la puta nieve, muy muy lejos, a un país báltico chiquitito que está entre Estonia y Lituania. Fuimos ahí con mi novio porque hacía frío, es uno de los países europeos más baratos y las mujeres son un fuego. La experiencia en Letonia fue muy linda: pasé la Navidad con nieve, había pibitos cantando villancicos en la calle, pinos, caramelitos y toda la huevada que te venden en la tele. Yo la viví. Fue un flash. Saqué fotos en la nieve, las modelos eran divinas, pegué una campaña para una marca de acá y salió bien. Ésa fue una experiencia súper genial. La cereza arriba de la torta de Letonia es que fui al ballet a ver un show. Fui a ver “Romeo y Julieta” y me quedé muy impactada con la bailarina que interpretaba a Julieta. Después del show, volví al hotel, la busqué en Facebook, la agregué, me agregó al toque y le pregunté con toda humildad si se copaba para hacer unas fotos. Me dijo que sí y fue lo mejor que me pasó en la vida; juntar esas dos cosas que me gustan que son el ballet y las fotos. Encima la tipa era re copada, no te puedo explicar lo amable que era. Cuando llegó me abrazó y todo. Creo que fue la mejor experiencia que tuve hasta ahora haciéndole fotos a una bailarina. Fue un momento en el que fluía todo, no tuve ningún problema.
  • ¿Y la peor?
  • La peor fue por culpa de la modelo, una vez que le estaba haciendo un test a una modelo (que es como una prueba de cámara) porque la quería contratar para un taller que yo iba a dar. Y primero la pruebo a la modelo, no sea cosa que caiga ese día y me dé cuenta de que es horrible o de que es una tarada. Y menos mal que le hice la prueba de cámara a esta chica, porque resultó ser que era una tarada. No la terminé contratando. La experiencia fue fea porque yo siempre trato de generar una amistad con la modelo para que todos laburemos tranquilos y acá eso no pasó. Yo le quería hacer un test muy simple y ella no me dejaba: ella tenía el pelo cortito y yo se lo quería poner de determinada manera, hacerle como una crestita, algo con onda, y ella me dijo: “No, yo me voy a poner el pelo así porque a mí me queda bien así y me maquillo yo, yo te voy a mostrar, pará que lo hago yo”. Estuvo siete horas haciéndose el peinado. Yo me fui a la mierda, me fui a la compu y la dejé que hiciera lo que quería. Y después, cuando le estaba haciendo las fotos, me dirigía ella a mí. Cuando mi trabajo es dirigir a la modelo; tiene que confiar en mí, en que yo le voy a sacar una buena foto. Y ella me decía: “Sácame de este lado, sácame de este lado”. Le saqué 100 fotos y le dije chau. Y no la vi nunca más.
  • Si tuvieras que elegir a alguien de la escena nacional para fotografiar, ¿quién sería?
  • Paloma Herrera. O Julio Bocca. Bailarines argentinos. Marianela Núñez. Cualquier persona que esté trabajando en el Colón o en el Teatro San Martín. Me gustan los artistas y me gusta la gente inteligente. Yo sé que la fotografía va mucho por la imagen; tal vez debería elegir a alguien más lindo, pero no. Me gusta poder hablar con la persona que estoy fotografiando. Por ejemplo, la chica con la que hice la campaña en Letonia tenía esa vibra de “Vengo acá a trabajar, no vine acá a charlar” y fue re incómodo. El bailarín es una persona inteligente, porque ya de por sí tiene que memorizar un montón de pasos, tiene que interpretar un personaje cuando baila. Son personas que tomaron una decisión muy difícil en la vida que es la de dejar todo por ser el artista que quieren ser.
  • ¿Y de la historia?
  • Audrey Hepburn. (La protagonista de “Desayuno en Tiffany´s”). Creo que falleció en los 90’s. Es una actriz que de chiquita estudió danza. Vivió durante la Segunda Guerra, se tuvo que ir de su país, vivió refugiada con su mamá; le pasaron las mil y una. Después, por una de esas vueltas de la vida, ella terminó bailando en un barcito –no era un cabarulo, era algo parecido- y un productor la vio y le pareció linda, y terminó llegando a Hollywood, actuando. Se hizo famosa con la película “Vacaciones en Roma”, una en la que ella es una princesa y está en Roma; típica película ñoña de los 60’s. Pero lo que a mí me parece increíble de esta mina es que era súper inteligente, era la elegancia pintada.