Jóvenes en la política: El caso de Juan Navarro

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Continuando con el análisis pre eleccionario, presentamos al candidato a diputado por el Frente Para la Victoria, casi candidato a intendente, decanto sus aspiraciones hacia la Camara Baja de la provincia. Desde este punto de vista, dejamos este análisis de la actualidad a través de la mirada de Juan Navarro.

El candidato

· Entrevistador: Contame, ¿Quién es el candidato que tengo enfrente?

· Soy Juan Navarro, tengo 30 años, soy militante del Movimiento Evita, milito desde hace más de quince años. Tengo una familia que pertenece a la política desde mis abuelos, mis padres, mi hermano, tenemos una gran participación en política familiar, es algo muy habitual y cotidiano para mí.

Estudio cine en la Universidad de Avellaneda, estoy retomando la carrera, es una deuda pendiente que tengo que resolver de acá a tres, cuatro años. Soy hincha de Racing, fanáticamente peronista, crítico, lejos de ese fanatismo que no crítica sino fanático en sentido de pertenencia, sé bien dónde estoy parado y dónde quiero ir.

Me parece que Lomas sería el tercer desafío más importante en la provincia de Buenos Aires después de La Matanza y Mar del Plata. Somos una generación de pies que se metió en la política no solamente con Néstor, muchos de los que estamos en la política venimos del 2000, 2001. Tenemos una perspectiva estratégica mucho más allá de lo que pase en estas elecciones de acá a dos meses.

Me gusta mucho el Básquet, hago música, toco el piano, toco la guitarra. Tenía una banda que se llamaba Santino. A fin de año voy a hacer unos temas solistas con mi hermano y unos compañeros, cuando termine la campaña y estemos un poco más tranquilos. Me gusta el Fútbol, juego con amigos en los torneos. Trato de ser lo más normal, miro series como House of Cards, Breaking bad, Lost, Los Siete Locos que estaba en Canal 7, también Capusotto.

· E: Tomando el ejemplo de la serie House of Cards  ¿Te parece una manera valida de hacer política?

· JN: Creo que más que una política es una forma de vida. House of Cards muestra lo que es la vida, la política no es más ni menos que cualquier otra actividad. Pasa lo mismo en un estudio de televisión, pasa lo mismo al presidente de la AFA, pasa lo mismo en una empresa multinacional, pasa lo mismo en un corredor de bolsa, le pasaba lo mismo a Daniel Scioli cuando corría en esa lancha, cuando está en juego el poder, la idea propia por sobre otra, hay que tener una gran habilidad.

Hay que tener una forma de persuadir, de convencer al otro sobre lo que es la idea correcta, muchas veces se juegan cosas donde se imponen las ideas, y muchas veces eso privilegia la fuerza. Yo creo que House of Cards obviamente se va a ciertos límites que existen en un montón de aspectos, pero por suerte yo creo que en Argentina y Latinoamérica es diferente que en Norteamérica. El proceso en Latinoamérica es más humano, más militante, tiene una composición diferente por el peronismo, por el yrigoyenismo, por las distintas evoluciones de los partidos políticos.

En Latinoamérica House of Cards sería completamente diferente, no es como las series que están en el Trece o Telefe . La política acá tiene que ver con el contacto humano, por lo menos nosotros. Por ejemplo Tsipras y el referéndum griego y Cristina y los fondos buitres. Cristina no le tuvo que preguntar a la sociedad si había que pagarle o no, era no claudicar y no entregarse a unos buitres especuladores.

Si hubiese hecho un referéndum y que la sociedad elija también es una forma válida posiblemente hubiera ganado la postura nuestra que era no pagar, no bajarse los pantalones. Cristina privilegió la política, privilegió lo que pensaba. Sabe que se la votó para un gobierno de cuatro años, democrático, muy amplio, con sus contradicciones y que hay una organización militante que la banca de forma fanática, aunque hay algunos que sí lo hacen, es un proceso político que está en juego.

Si retrocede una persona, si retrocede ella, en realidad retroceden millones de argentinos que recién están volviendo a tener derechos. Una patria que se vuelve a reconstruir y estaba fragmentada. Tsipras tuvo que ir a un referéndum, ganó y encima tuvo que pagar igual porque en Europa, en el norte, la política está mucho más coordinada.

Acá las decisiones se toman en conjunto. Creo que cuando uno está más conectado con la realidad, con lo que pasa, con el afuera, con el otro, es cuando uno está más acertado en las decisiones que hay que tomar.

· E: ¿Cuál es el límite del poder de la política hasta que se encuentra con la queja del pueblo?

· JN: Creo que depende de las capacidades de uno, uno conoce sus propios límites, las convicciones tienen que ver con tener una patria libre, justa y soberana, donde ya entra la corrupción, el maltrato, el ámbito punteril, el ámbito no participativo, son esos límites a los que no quiero llegar.

Y lo pongo en un ejemplo muy concreto: cuando los grupos económicos le dieron a De La Rua “hay que hacer esto” (esto fue licuar fondos, recortarle a jubilados y docentes) tener que mentir y armar una maquinaria en perjuicio de un pueblo. Son esos límites que volviendo hoy a la actualidad, Cristina con aciertos y errores, por lo menos ese límite lo tiene.

No me atraen los proyectos individuales donde no está lo colectivo. Yo entiendo que tengo que poner mi cara y mi nombre, y que lo que se busca son figuras y líderes, representantes, por lo general hay una tendencia de los grupos económicos a buscar personas y no ideas, nosotros entendemos eso como parte de la política pero expresamos ideas, decimos algo concreto.

Buscamos que tenga un sentido en serio, por más que haya slogans, por más que haya campaña, por más que uno sea parte de ese juego, cuando teníamos que organizar una actividad con Jorge Taiana yo no tenía guionado lo que tenía que decir. Si bien tengo una línea no me tienen que plantar lo que tengo que decir y a lo sumo hacemos un plenario con los compañeros como hicimos el jueves, y a veces algún compañero se anima más, otros menos pero pregunta y dice.

El jueves pasado se armó una discusión entre compañeros que no era una discusión central pero era una discusión. Es válido que los compañeros se hablen, se discutan, se puteen, se carajeen. El problema es cuando las decisiones se toman a solas, cuando (estoy diciendo una palabra fuerte) se toman para cagar a otros.

Entendemos la política como el lugar para resolver los problemas, para generar ideas, para tener una vida mejor, saludable y al mismo tiempo la búsqueda de poder pero no el poder por sí mismo sino el poder para realizar todas esas cosas. Cuando uno en esa búsqueda hace un vale todo se entrega, y nosotros no creemos que vale todo.
Reflexiones:

· E: ¿Ves al peronismo y kirchnerismo como lo mismo, o es elkirchnerismo, el nuevo peronimo?

· JN: Hay un movimiento que es el movimiento nacional, expreso en San Martín, que expresa en Güemes, se expresa en Rosas, en Dorrego, en los caudillos, en Alem, se expresa en Yrigoyen, se expresa en Perón y en Néstor y Cristina.

Hay una línea en donde está el pueblo con sus aciertos y errores y otra en donde están los grupos económicos, la oligarquía y los grupos de poder, el kirchnerismo para mí es esa continuidad. Cristina y Néstor son peronistas, yo soy peronista. Entiendo al compañero que es kirchnerista y no peronista porque se sumó desde ahora. Cristina en ese vídeo plantea que el peronismo es cómo se incorpora uno y cuenta: “Mi mamá se incorporó en el 1943, 1944 y Evita era una Evita que tenía otro carácter en la sociedad.”

Los compañeros de los 60 se suman en pleno Cuba, Vietnam, lucha armada, Evita era una Evita montonera, una Evita crispada, era “el peronismo será revolucionario o no será” y en los 90 la gente que se sumó al peronismo por una Evita que tenía una figura más de marketing.

El peronismo que milita no solamente es el voto femenino, es la bandera de una pelea histórica que entendimos que no empezó sólo con Perón, empezó con Juana Azurduy, con Tupac Amaru. Es de dónde cada uno se incorporó. Hoy en el peronismo entra Chaves, Evo, entra Lula, entra Cristina, en algunos peronistas surge una contradicción.

Me hago cargo de la etapa feliz y de la etapa no feliz, me hago cargo del peronismo de Lopez Rega y el de Menem. Si hubiera un peronismo más acorde a mis ideas lo voy a discutir adentro y lo voy a discutir con los compañeros del partido.

· E: ¿Cómo interpretaste los resultados de las PASO?

· JN: En términos históricos, que después de doce años la misma fuerza que gobierna, no teniendo la mejor candidata que tenemos que creemos que es Cristina, que es la conducción de nuestro movimiento es un triunfo. Scioli y Zanini es una síntesis y nombres muy fuertes dentro del espacio. Nos damos cuenta que la mayoría quiere seguir.

En los 90 había un límite de pertenencia difuso, hoy la derecha tiene su partido, su bandera, y eso es respetable, antes todo entraba y salía, hoy la línea de límite es Macri, Massa, hay que hacer una recuperación de un montón de compañeros que no están aunque sea una contradicción. El 54 por ciento se hizo con Sergio Masa, con De La Sota y con Moyano adentro. Tener el 54 por ciento es tener la obligación de conducir a todos, aunque con un montón de compañeros a mí me cueste.

· E: Si tuvieras que elegir cinco políticos jovenes del Frente Para la Victoria o del escenario político argentino, ¿cuáles serían?

· JN: Creo que podría elegir a mi parecer las personas que se destacarían porque atrás tengo una organización, colectivo. Creo que serían de La Cámpora compañeros como Kicillof quien mostro frente a los fondos buitres una versatilidad, creatividad, convicciones, es primero militante político y después ministro y eso es algo que hay que rescatar, Wado, o Máximo, Hay un pibe, que no piensa como yo que de llama Juan Gravol, me lo presentó mi hermano, es un referente de los cartoneros, es más de izquierda, no sé si votó a Cristina, con eso te digo todo. Pero me parece que tiene una agenda de lo que viene de la economía popular muy interesante, es la economía popular, es los cartoneros, es los mercados abiertos, es La Salada, es el campesino sin tierra. Me parece que la agenda está ahí.

Final

· E: ¿Qué consejo dejarías a los jóvenes hoy? ­­­­

· JN: No perder nunca la expresión, la tranquilidad de no dejarse llevar por un mundo que quiere fragmentarnos, que quiere que seamos solo individuos, usuarios, consumidores. Es un mundo que nos separa, que nos aleja, hay muchos contactos hoy son por las redes sociales, se habla menos, se usa un lenguaje más primitivo.

Estar atento a lo nuevo, confiar en la intuición, en la creatividad. La capacidad de crear algo diferente, de construir. A veces la intuición es estar alerta. Jauretche el 17 de octubre estaba en un bar y hacía cinco días que había mucha tensión, Perón estaba en cana, y todos salvo él decían: bueno hay que ver qué hacemos, hay que ver a dónde vamos, porque FORJA y los radicales, él dice muchachos yo no sé lo que hay que ver, yo veo que allá afuera están pasando millones de tipos, yo volví de afuera.

A los jóvenes eso: construyamos lo colectivo, basta de ese dios dinero, yo no soy muy católico antes del papa pero confié en el tipo. Esta generación tiene que debatir más, saber escuchar mejor. Yo estoy muy convencido de lo que pienso pero eso no quita que puedo escuchar al otro y encontrar puntos en común, puede ser una actividad y a partir de ahí avanzar.