Independiente impone la mística en el clásico

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El Rojo gana en inferioridad

De visitante. Con un jugador menos durante 60 minutos. Con mayoría de suplentes. Ademas de un arquero juvenil debutante que se lesiona para que entre un arquero en el final de su carrera que no juega un partido en primera división hace décadas. Pero también con mística, historia, efectividad y algo de suerte. Así ganó Independiente el clásico de Avellaneda.

Claro, la historia podría haber sido diferente si no le anulaban el gol al Pulpo González en el inicio. Finita, pero misma línea al fin.

Racing tenía la iniciativa, pero no lograba concretar. Sin Lisandro López, conminado al banco de suplentes por decisión de Cocca, la magia en ofensiva recaía de forma obligatoria en un Lautaro Martínez contrariado. En el Rojo, sostenido desde el fondo por la solidez de Amorebieta y Tagliafico, se destacó Leandro Fernández como llanero solitario en ataque. No necesitó compañía para dormir a Vittor y marcar el gol de la ventaja.

Casi de inmediato, Moreira se hizo expulsar. El pentagrama varió y el Rojo se dedicó a defender la diferencia mínima. Cocca no tuvo más remedio y mandó a la cancha a Licha, pero la Academia pecó de falta de ideas para atacar. La más clara la tuvo Lautaro pescando un rebote en el área. El palo dijo no.

Independiente con huevos y cabeza

Independiente dejó el corazón en la cancha. Albertengo y Burrito Martínez hicieron el trabajo sucio por las bandas y Jonás completó un despliegue fenomenal. Hasta Rehak, el arquero juvenil, se dio el lujo de tapar una pelota clave incluso después de sufrir una lesión. Debió salir el arquerito, desconsolado, para que ingresara el histórico Albil, recordado por ser el portero de Estudiantes en la final del mundo contra Barcelona.

El Rojo se dio el lujo de ganar un clásico en inferioridad de condiciones que le sirve de impulso para remontar la serie ante Libertad en las semis de Sudamericana. La consecuencia mayor, quizás, fue el efecto que dejó del otro lado. Cocca dejó en duda su continuidad en la víspera de elecciones. Momento difícil.

El Millo en caída libre

Como en la fecha anterior, perdieron River y Boca. Antes con los equipos de Avellaneda, ahora con los de Rosario. El Millo venía de ganarle a Unión entresemana por el adelantado de la fecha 12. En el último partido como local en el año, River y Newells parecían jugar por mera burocracia. Pero tras media hora sin emociones, se activaron. El local amenazó con una contra que ameritó una doble atajada de Pocrnjic. La visita contestó de forma similar y esta vez fue Bologna el que respondió de forma efectiva ante el intento de vaselina de Brian Sarmiento.

En la segunda mitad, el Millo se puso en ventaja con un golazo del Pity Martínez en asociación con Borré. Fue la única vez que los locales lograron batir a un casi invencible Pocrnjic. Parecía entonces que todo se acomodaba para River, pero no. Los problemas defensivos, insinuados en la primera mitad, se profundizaron en el último cuarto de hora de forma espeluznante. Leal empató primero cabeceando solo entre Barboza y Saracchi. Y después quedó mano a mano tras un yerro de Maidana hasta que Montiel lo bajó en el área. Penal.

Brian Sarmiento estuvo activo y lo transformó en gol. Y un ratito después Ponzio perdió en un cruce sobre la derecha, Fértoli se escapó por la banda y definió ante la salida indefensa de Bologna. Un tres a uno letal que sella el momento de River: todavía no asimiló el golpe de la derrota con Lanús y deambula en el torneo. La buena: le queda la bala de la final de la Copa Argentina, aunque con dudas en el arco y con Enzo Pérez entre algodones.

Boca, desencajado y sin recuperación

En Rosario, Boca buscaba recuperarse de la caída ante Racing ya sin Benedetto. Y sin Bou, lesionado el día anterior. Pero no arrancó bien. En la primera, córner, desvío y gol de Marco Ruben.

El equipo rosarino planteó el mismo partido que en Copa Argentina, cuando eliminó a los de Guillermo. Pierna fuerte, batalla en el medio y defender con alma y vida la ventaja conseguida. Así se planteó un partido áspero en el que Central se sintió cómodo. Boca entró en el juego que no le convenía y se desesperó. Perdió a Goltz por expulsión y podrían haber sido algunos más.

Las patadas no rompieron a nadie, pero sí al partido. Boca se partió y Central pudo liquidar las acciones, pero Agustín Rossi lo impidió una y otra vez. Central no concretó y el Xeneize con 10 lo pudo empatar. Espinoza, en dos ocasiones, y una doble chance que finalizó con un remate de Cardona al palo, las chances de Boca que no ligó.

En la semana en que podría confirmarse la vuelta de Tevez, Boca jugó sin nueve. Con Gago y Benedetto ausentes hasta mediados de 2018, la vuelta del Apache se presume una solución en el campo para un equipo que después de una racha magnífica empezó a declinar.

El Ciclón se acerca

El gran ganador de la fecha fue San Lorenzo. No jugó bien y Argentinos mereció llevarse algo del Gasómetro. Pero ganó y quedó a tres de Boca. Blandi marcó el gol de la victoria para el conjunto de Biaggio. ¿Se queda el Pampa?

Santas victorias de Unión y Colón

Los equipos de Santa Fe siguen de racha. Unión ganó con dos golazos y se mantiene junto al Ciclón en las cercanías de Boca. Colón, por su parte, le dio vuelta el partido a Tigre y continúa siendo el único invicto de la Superliga.

Messi y el gol fantasma

Lo insólito del fin de semana ocurrió en España. ¿Cómo no vieron los árbitros que fue gol de Messi? La tecnología hubiera aportado la solución; allá todavía no inventaron el VAR.

 

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