Impotencia azteca: México perdió por muy poco con Holanda, y quedó eliminado

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Absolutamente nadie cuestionaba el desempeño holandés en el mundial. Sus nueve puntos en el supuesto grupo de la muerte eran evidencia suficiente. México en cambio llegaba algunos escalones por debajo. Tras una ajustada victoria frente a Camerún, un empate con sabor a poco frente a Brasil y un triunfo en el último encuentro frente a Croacia. Mexicanos y Holandeses. Unos seguían camino y otros hacían las valijas.

Por alguna razón, en la previa consideré a este encuentro, más allá de las estadísticas, un partido difícil para ambos. Quizás por dos cuestiones. Más allá de las victorias el conjunto naranja no resultó ser una potencia. Por momentos demostró la bipolaridad que lo caracteriza. Además el esquema azteca, con Rafael Márquez de líbero, parecía ser un obstáculo difícil de combatir. Sin olvidarse de la seguridad de Guillermo “Memo” Ochoa debajo de los tres palos.

Desde el primer período, México no solo estaría a la altura del encuentro sino que también superaría ampliamente a su rival. Sus buenas combinaciones obligarían a Holanda a optar por los pases largos. Con una mitad de cancha absolutamente colmada, el equipo de Miguel Herrera controló todos los espacios en absoluto.  Holanda, incapaz de ocasionar un contragolpe se reducía a su lado defensivo. Por momentos parecía que se habían invertido los papeles. La sorpresa mostraba su mejor versión mientras que la potencia ponía de manifiesto su lado más endeble.

Todo el trabajo iba a rendir sus frutos. Al minuto 57, Giovanni Dos Santos sería partícipe de una jugada formidable. Símil al gol de Maxi Rodríguez que su equipo padeció en 2006, tomó el balón en pleno vuelo para sacar un remate imposible para el portero neerlandés. Lo paradójico era que la sorpresa no era el gol, sino la carencia de fútbol del rival. Minutos más tarde pasaría algo insólito. Tras el gol de la ventaja, el técnico Herrera optaría por conservar el resultado. Decisión incorrecta, jamás se debe entregar la pelota y mucho menos a un rival de tal idiosincrasia.

Fue realmente muy duro el desenlace final.  Primero un fusilamiento de Sneijder y luego un penal que Robben sacó de la galera para evitar el tiempo extra. Así de rápido. A México se le esfumó su estadía en tan solo unos minutos. Un resultado inmerecido para algunos, una fortuna para otros. Holanda está entre los ocho mejores del mundo y enfrentará a Costa Rica por un lugar en las semifinales. En tanto, el Tri se lleva una lección muy difícil de digerir. Jamás te declares vencedor si la guerra aún no terminó.