Ilusion que quiere ser realidad: La copa Centenario

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Un torneo en que la selección Argentina juegue nos hace sentir el amor por la patria. Sea el deporte que sea, en rugby con Los Jaguares y los Pumas. En Hockey con las Leonas, nuestro espíritu nacional se juega siempre en una competencia internacional. No importa el deporte, es nuestra pasión,  algo que todos queremos ver o por lo menos de lo que nos gusta estar enterados.

¿Cómo podes pedirle a un argentino que se olvide de cualquier cosa en la vida si todavía no superó el gol de Gotze. Si todavía insulta a Higuain más que a nadie en este mundo? Es entendible que al argentino le cueste volver a enamorarse después de todo lo que pasó en estos últimos dos años  y más cuando las caras no cambian. Sumando los problemas que el futbol local trae: Que Super Liga esto, que la AFA aquello, pero ¿Alguien por favor puede pensar en la selección?

A pesar de todas estas cosas el argentino siente Pasión. Algo muy difícil de explicar y mucho más difícil de entender. La pasión es aquello que te hace erizar la piel cuando empezas a ver las propagandas en la televisión anunciando la próxima copa, eso que sentís cuando ves a tu hijo, a tu vieja o a tu novia poniéndose la camiseta. Quizás no entiendan mucho lo que pasa o sepan lo que vos estas sintiendo, pero lo hacen. Eso a vos te llena el alma y te ayuda a creer.

Esa esperanza que te hace sentir que esta vez sí. Que ahora se puede, que este es el año cuando la agarra ese pibe de Rosario, el chiquito atrevido, que no solo sabe correr, pasarla o pegarle, sino que además sabe hacer que los demás corran y jueguen por él y para el como si fuera el último partido de sus vidas. Esas cosas hacen al argentino sacar a relucir su orgullo, apretando el escudo con fuerza y gritando frente al televisor que se puede y que esta vez es nuestra.

Esa pasión es amor, por eso vamos a todos lados, por eso es especial. Porque el país puede estar en crisis, la economía ser un desastre, la inseguridad  un peligro. Pero si uno ve una pelota rodando o escucha ese grito del relator que te hace sentir que un lateral en mitad de cancha a los veinte del primer tiempo puede terminar en el mejor gol. Por ese sentimiento, como país, frenamos y dejamos por dos horas de preocuparnos del mundo que nos rodea, esperamos ese resultado que va  a hacer que el día sea más brillante, que la semana sea más liviana, mucho más sencilla.

A partir de este 6 de junio cuando la pelota empiece a rodar te prometo que te vas a volver a emocionar y sentir que todo es posible. Vas a envidiar a aquel que se recorra de punta a punta los Estados Unidos persiguiendo a Messi y compañía. Vas a esperar que tarde o temprano puedas gritar ese gol que nos dé la copa que tanto merecemos, tanto ansiamos y tanta falta nos hace, que nos permita llenar el pecho de orgullo, para gritar en un solo grito: ¡Vamos Argentina carajo!