Historia de un vicio moderno

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Llamadas carentes de cordón. La telefonía celular irrumpió allá por los albores de 1983, etapa en la que Argentina celebraba su retorno a la democracia. Más no era importante la idea de un artefacto móvil capaz de realizar llamadas sin la necesidad de estar pegado a la pared. El Motorola Dynatac  marcó el inicio de una era de dependencia tecnológica irrevocable.

Con unos 33 centímetros de largo por 4,5 de ancho, poco quedaba por discutir en base a su aspecto físico. Cerca de los cuatro mil dólares, apuntó a un público elitista que pudiera cotizar con dichos gastos. Pesado, incomodo y carente de atractivo. Un caro ladrillo, pero una auténtica maravilla. Sería impensado volver a ese tamaño luego de tantos años de avances tecnológicos. O quizás no.

El más popular

Aquel antecedente de la telefonía móvil resultaría de influencia suficiente para corregir aquellos errores que se cometieron en un momento, los cuales se buscaban eliminar. Dos décadas más tarde, Nokia lanzaría el dispositivo electrónico más vendido hasta la fecha, el legendario Nokia 1100. Apuntado a un público absolutamente masivo y popular, el 1100 era un terminal barato, estético y ergonómico. Además contaba con una pantalla monocromática, un verdadero lujo para aquel entonces. Quizás el punto más innovador de este artefacto fue su tamaño y aspecto físico. Sumamente pequeño, se ajustaba al tamaño ideal para llevarlo dentro del bolsillo, además de una extensa personalización de carcasas de múltiples colores.

A falta de color

Si bien el primer teléfono con pantalla a color fue el S10 de la compañía alemana Siemens, la imposición del mercado del color se vio instaurada en otros terminales tales como el Alcatel OT332 y el Sony Ericcson T230. Colores compuestos por una pantalla de 96 por 56 píxeles de resolución y la incorporación de los tan mencionados sonidos polifónicos, cuestiones más de estéticas y mejoras que a la práctica no superaban el rendimiento de las versiones anteriores.

El factor multimedia

La innovación de la siguiente etapa recae en la utilización del dispositivo como un reproductor de medios. La incorporación de cámaras fotográficas y de reproductores de canciones en formato MP3 dio un giro total a la innovación telefónica que ahora no solamente cumplía con su rol comunicativo sino que además también se adentraba en el paradigma del entretenimiento. En el primero de los aspectos, las resoluciones partieron desde la VGA y llegaron a superarse incorporando un número elevado de mega píxeles.

Inteligencia Artificial

El aumento de la demanda y las pocas alternativas de innovación funcional de los terminales llevó a que las empresas transformaran sus dispositivos en auténticos ordenadores. Incorporando sistemas operativos tales como Android, IOS o Windows Phone,  los Smartphones proporcionan una interfaz fluida y estética en términos de usabilidad. Los teléfonos inteligentes irrumpieron el mercado para facilitar la periodicidad del día a día a través de múltiples sincronizaciones de internet por medio de las tasas de transferencia de las redes 2G, 3G y 4G. Pero el pasaje al siguiente nivel conlleva un camino sin salida en donde el aspecto que en sus orígenes fue de suma relevancia deja de tener la importancia que lo caracterizaba.

Phablet

Poco quedaba por innovar. Poco quedaba por mejorar. Los smartphones de alta gama que destacaron en los últimos años montaban procesadores de última generación potenciados con una GPU (Placa de video) de un rendimiento más que suficiente. El aspecto fotográfico llegó incluso a fotografías tomadas con un sensor de 40 megapíxeles en dispositivos como el Nokia Lumia 1020. Algunas marcas como Sony o Samsung introdujeron la protección IP68 contra el polvo y el agua, detalles que al cotidiano vivir no presumen ser buenos avances.

Pero el público inconformista pedía algo que revolucione el mercado de la telefonía. La respuesta inmediata fueron los Phablet, mezcla entre Smartphone y Tablet. Casos tales como el Samsung Galaxy Note 4 o el recientemente lanzado Nexus 6 fabricado por la multimillonaria empresa Google en convenio con Motorola, implicaron un cambio paradigmático en este género. Pantallas de 6 pulgadas con resolución a 2K, es decir 1440 x 2560 en cuanto a relación de aspecto. Producto del aumento del tamaño de la pantalla, las dimensiones de los smartphones pagaron un largo precio con terminales que llegan hasta los 16 centímetros de largo.

La innovación tecnológica comienza a cobrar impuestos. La perfección de una característica conlleva el malogre de otra. La irrupción de los Phablet parece inminente, pronto será cotidiano. Aunque la incomodidad y las ventajas de los dispositivos de antaño generaban una experiencia de usuario casi similar a la de los nuevos prototipos. Será cuestión de esperar las próximas sorpresas del maravilloso campo de la tecnología móvil.