Guerra Fria en la AFA

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Entendiendo la Guerra Fría por la AFA: Los Estados Unidos de ¡Buenas noches América! Vs la Unión del Rejunte Moyanista Soviético

Las divisiones entre los dirigentes que buscan mantener la estructura actual del fútbol argentino y los que pretenden crear una Súper Liga estallaron la semana pasada. Unos y otros buscarán acercar posiciones en una reunión de mañana. La disputa va entre dos pesos pesados: por un lado Marcelo Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo y defensor de la Superliga; por el otro Hugo Moyano, presidente de Independiente y fundamentalista del sistema actual.

Esta discusión que tiene a varios amantes del fútbol perplejos y sin entender demasiado qué es lo que pasa, fue la consecuencia inminente de las fallidas elecciones. La crisis de la AFA, que es la de la dirigencia del fútbol, que es en realidad la de la sociedad que la contiene, exige una explicación que rescate al lector de la desorientación. De modo que allí vamos a intentar echar algo de luz con un sencillo punteo de ideas sobre un conflicto que data desde el fallecimiento de Don Julio.

  1.  ¿Cuál es la causa del conflicto?: Es el dinero, obviamente. El diagnóstico es bien sencillo: la plata que ingresa a la AFA y de allí a los clubes no alcanza. Se trata entonces de salir a buscar más, sea a través de la renegociación de contratos de TV o de repensar “el producto fútbol”. Claro, en cualquier familia o empresa se plantearía también revisar cómo se administra lo que entra. Afilar el lápiz, le dicen. Pero ese rubro no está en discusión, la mayor parte de las instituciones, la AFA misma, gasta más de lo que tiene y hace de los descuentos de cheques un culto. La hora exige abrir la canilla de los ingresos a como dé lugar.
  2. La falsa dicotomía: Ante semejante cuadro surgen las posturas actuales, pero con una sorpresa. Los primeros formaron parte de la conducción de la AFA en tiempos de Grondona, aceptaron el estilo, las prebendas y el liderazgo de Don Julio, a su muerte, lo honraron conduciendo la entidad y sus clubes como lo hacía él. Es decur cuentas turbias y desdén por quien piensa diferente. Los segundos…también, pero con algunas excepciones.
  3.  La Superliga la madre de todas las batallas: Fracasado el intento de elegir al sucesor de Grondona, llegó el segundo desafío, montar un torneo serio, moderno, a la europea, que convoque auspiciantes y mejore ingresos. Los de los grandes por poder de convocatoria y los de los chicos por el bendito efecto derrame. Hasta ahora, lo que trajo la idea fue la renovación del conflicto, la ratificación de que la dirigencia es refractaria a toda idea diferente a la propia. Lo que antes era una pelea por el sillón vacío mutó, en un combate por esta liga salvadora.
  4.  La hora de los fantasmas, como en la última elección nacional: Gano yo o es el infierno. Unos, los representantes de los clubes grandes menos Independiente, agitan el fantasma de la intervención estatal, para lo cual amagan con renuncias que no efectivizan. Algo así como “si no me dejas jugar, llamo a mi papá”. Los otros, el resto, recurren a sus buenas relaciones con la FIFA para advertir sobre los riesgos que una intervención entrañaría. Se sabe que en Suiza rechazan todo intento de sacar los pies del plato.
  5. ¿Y el gobierno?: Por lo visto hasta ahora, y más allá de simpatías personales o diagnósticos coincidentes, la prioridad de la administración Macri es dejar de poner plata en el fútbol, con un compromiso de gratuidad hasta el 2019. Por ahora se limitó a elaborar pliegos de licitación de las transmisiones de TV. Una cosa es cierta: es imposible “vender” un torneo del que se desconoce modo de disputa, cantidad de participantes, fechas. Y parece autista ofrecerlo sin tener en cuenta esta crisis.