Leo el título de esta nota y se me viene a la cabeza, como si lo escuchara, el desgarrado carraspeo del Polaco Goyeneche: “Estás desorientado y no sabés, qué trole hay que tomar, para seguir”.

Reflexiono sobre la letra de este tango y pienso que en ella, no es muy importante hacia dónde va el trole -el bondi-, el seguir es lo importante. No importa que haya delante, pareciera que no hay otra que seguir. Como si una corriente nos llevara. Y me digo: cuántas veces vamos así por el mundo… yendo, porque la vida nos lleva; pero siguiendo, porque no nos queda otra…

Habitualmente, en el ámbito de nuestras vidas, a este sentir, lo expresamos con un: “no le encuentro sentido”. Basta cavilar unos segundos para darse cuenta que, por sus acepciones, esta no es una palabra fácil:

  • Hay un sentido de dirección, de llegada a un destino. Como la direccion de una calle que lleva hacia allí. Sentido, como esa dirección que hay que recorrer para alcanzar un objetivo.
  • También encontramos la acción pasada de sentir, como el vestigio que queda en el cuerpo luego de sentir: el sentimiento o la emoción. Frase más que gráfica: “estoy dolido contigo”.
  • Muchas veces, aquello que presenta una estructura coherente guarda significado, como si tuviera lógica y nos sale un “tiene coherencia eso que decís”.
  • Aunque también, aquello que no guarda lógica, nos puede hacer sentido, porque tiene un significado íntimo y particular para cada uno de nosotros. Eso que para vos es correcto, más allá de cualquier razonamiento lógico.

Todo esto puede ser la palabra sentido, y nos da pistas de qué hacer cuando andamos como el tango, “desorientados”:

Cuando no estás yendo en el sentido que te es propio, porque “te” imponen uno distinto, empezás a no encontrarle sentido. Si lo que haces no te emociona, no hay sentimiento… perdés sentido en ése hacer.

Sino podes ver el significado que tiene para vos, sobreviene el sin razón. Si perdés la capacidad de relacionarte con lo que pasa, como si estuvieras excluido de las circunstancias, perdés sentido.

Para vivir una vida con sentido necesitas elegir y participar.