En 7 meses ¿Se puede rescatar algo?

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Las conversaciones cotidianas muchas veces dan muestra del “clima social” que tanto intentan descifrar y cuantificar las encuestadoras privadas de moda, para que podamos leer en porcentajes qué piensan los ciudadanos y cuál político tiene mejor o peor imagen.

“¿Viste la cantidad de autos que tenía ese Baez?”, preguntó el portero del edificio. “Estoy indignadísimo, cómo robaron”, contestó el inquilino del cuarto piso. Este episodio ocurrió en el conurbano bonaerense, más precisamente en la localidad de Monte Grande, el lunes pasado cerca de las 8 de la mañana.

En ese momento me pregunté en cuántos edificios, plazas, oficinas o bares se habría dado la misma conversación. Lo que sucede en los medios con mayor nivel de audiencia no sorprende ni es novedoso. No sólo su discurso, sino también su propósito y su método. En tiempos en que los allanamientos a empresarios corruptos (que es lo que son, vale la aclaración) se transmiten en vivo y en alta definición, los despidos, el hambre y la represión aparecen en pequeños recuadros o zócalos miserables e imprecisos.

Mientras vemos un desfile espectacular de autos de alta gama y las tapas de diarios llenas de nuevos datos de la “ruta del dinero”, las sociedades Off shore y los pedidos de interpelación brillan por su ausencia o enmarcados como notas de color. Informarse es una tarea complicada que requiere de toda nuestra atención para no caer en un pozo oscuro en el que quedaremos hundidos, con los pies (y la cabeza) muy lejos del piso de la realidad como para comprender qué sucede a nuestro alrededor, y lo que es peor aún: a quienes destinaremos nuestro odio del día, en esa necesidad de criticar el paro y movilización de esa gente que no tiene nada mejor que hacer que protestar.

El portero y el inquilino no sabían (y quizás tampoco les interesaba) que la hija del viejo del tercer piso trabajaba en Atucha y se había quedado sin laburo, o que la sobrina del portero no tenía clases en su facultad porque sus docentes reclaman un salario digno. Tampoco sabían de qué se trataba la ley anti despidos que preparaba la oposición o que el abuelo del inquilino ya no conseguía alguno de sus remedios por PAMI.

Es probable que sí supieran del proyecto de ley de Empleo Joven anunciado por el presidente Mauricio Macri, o lo cerca que está la presidenta de Brasil, Dilma Roussef de ser derrocada por populista. También cuántos “ñoquis” habían sido descubiertos y castigados con hambre para sus casas.

Reflexionaba tras la breve charla en la importancia que tiene nuestro trabajo, como comunicadores independientes. Esta web es un ejemplo de ello. Lograr descentralizar la información y conseguir la pluralidad de voces (cómo establecía la derogada ley de medios) debe ser nuestro norte.

El día en que porteros, inquilinos, laburantes, vecinos, se encuentren con una nueva protesta y tengan la información suficiente para comprenderla. El día en que superemos la barrera de la desinformación banal y amarillista. Ese día, utópico como se nos enseña cotidianamente, debe ser nuestro objetivo y nuestra lucha cotidiana.