Empate, dudas ¿Porque le cuesta a Argentina?

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Qué difícil hablar de algo que estuvo tan lejos de ser un partido de fútbol normal. Si bien ya pasaron unos días y el comenzar de la fecha del torneo de Primera División hace que el empate ante Venezuela parezca lejano, pasó hace solamente 5 días; un tiempo prudencial para ver algunas cosas de nuevo y tratar de entender por qué el puntero de las eliminatorias sudamericanas no pudo derrotar al último de la tabla.

Es muy difícil explicar todo lo que pasa por mi cabeza ahora, pero intentaré ordenarlo: no creo que Bauza haya subestimado el partido, ni tampoco que no supiera cómo tenía que jugarlo. Pero sí es cierto que surgieron varios imponderables que desnaturalizaron el planteo y, por no contar con una lista que tuviera las variantes suficientes, tuvo que salir a jugar de una manera que ni él demostró estar del todo convencido. En el transcurso de la nota iremos desarrollando algunos de estos puntos:

El planteo táctico inicial y sus mutaciones

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Argentina contó con dos bajas fundamentales: Messi por lesión y Dybala por sanción, por lo que cambiar con respecto al partido con Uruguay ya era una obligación. Por esta razón salió a jugar manteniendo el  4-2-3-1 que paró frente a los charrúas con Lamela abierto por derecha y Banega en la posición de enlace. Sin embargo, con los jugadores que se contaba y viendo el rival que había enfrente, lo más acertado hubiese sido plantar un 4-4-2 con dos volantes con llegada por afuera como terminó haciéndolo con Correa y Di María y Alario y Pratto metidos dentro de la defensa rival tal y como terminaron jugando­-. Sin embargo, de haber jugado así desde el arranque y ante un resultado adverso, Argentina no hubiese tenido variantes ofensivas para plantearse jugar de otra manera por las limitaciones con las que contaba la lista. Por eso decía anteriormente, que no considero que Bauza no haya leído el partido correctamente, sino que se encontró con imponderables que no le permitieron desarrollar el planteo que hubiese querido.

El gol de Lucas Pratto: http://goo.gl/ZRSV8G

Messi + 10, ¿qué hacer si nos falta el mejor del mundo?

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El partido con Venezuela tiene que dejar, al menos, dos cosas muy claras de aquí a futuro. Primeramente, que si Argentina no cuenta con la presencia de Lionel Messi debe cambiar su forma de jugar y apostar a un esquema diferente. Ni Dybala aunque sea el que más pueda parecerse tácticamente a Lio ni Lamela son Messi. Quizás entre los dos puedan cumplir las funciones futbolísticas de Lio, pero no uno u otro.

En segundo lugar, Bauza debe entender que, en el caso de querer tener un referente futbolístico que –salvando las distancias- haga las veces de Messi en la generación de juego, ese hombre no puede ser Banega. No es enganche, no lo fue ni lo será nunca; no posee esas características. Es una gran alternativa en partidos que hay que ir a buscar o se necesita un primer pase claro desde el medio para jugar al lado de Mascherano, pero no como referencia de juego. El único jugador que posee esas características en este plantel es Lamela –Dybala puede que también, pero es delantero, quien sufre mucho cuando lo tiran a un costado ya que no siente la vuelta. De hecho, en la jugada del gol de Pratto se ve la facilidad con la que el volante del Tottenham se ubica por detrás de los cinco rivales para poner esas pelotas de gol que no abundan ante la ausencia del 10.

Los volantes externos, ¿tenemos?

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Un poco más arriba destaqué que Argentina debió haber jugado el partido con un 4-4-2 que presentara dos volantes externos de llegada. Probablemente, una de las razones por la que Bauza no utilizó este esquema es por la escasez de jugadores en esos puestos con los que contaba en la lista. Volantes externos natos tenía a Augusto Fernández –quien en Europa se acostumbró más a la posición del doble cinco y dejó un poco de lado ese ida y vuelta que lo destacó en River y Vélez­- y Di María. Siempre es necesario contar con jugadores que puedan hacerte la banda, ya que pueden sacarte de un apremio como el que pasó nuestra selección en Mérida; y pensando en la escasez de convocados en esos puestos, no estaría demás probar algunos nombres nuevos –como podrían ser el joven Montoya de Rosario Central o Marcos Acuña de Racing- o bien volver a tener en cuenta viejos convocados que hoy han quedado en el olvido ­–por caso Enzo Pérez, Federico Mancuello o Roberto Pereyra-. Materia prima hay, falta la decisión de jugársela por algunos nombres más, tal como ya se hizo con, por ejemplo, Pratto y Alario.

La superioridad ante los rivales

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Una obviedad, pero hay que utilizarla como ventaja. Argentina es más que cualquier equipo de estas eliminatorias, incluyendo a Brasil. Sin ir más lejos, logra levantar el 0-2 por el peso propio de ser Argentina. Sin embargo, en los últimos tiempos esta superioridad se tornó un yunque en el cuello de cada uno de los integrantes habituales de esta selección, que solo era arrebatado por jugadores que se sumaron en este último tiempo–por caso Mercado, Funes Mori, Lamela y Dybala, por nombrar a los que más minutos suman en cancha- con hambre de titularidad. Solo en esta serie de partidos, Emanuel Mas aprovechó su oportunidad ante Uruguay dejando una buena imagen, Pratto cumplió en ambos cotejos, y las ganas de Alario o Gaitán entrando desde el banco se hicieron notar en el equipo. Por eso insisto en que, aprovechando la superioridad con la que cuenta nuestra selección, podemos darnos el lujo de ir probando nombres que, en un futuro, podrían ser jugadores importantes de cara a la cita máxima en Rusia 2018.

El gol de Nicolás Otamendi: http://goo.gl/KSm3eg