Ellas volvieron: Gilmore Girls, a year in the life.

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Sí, estamos contentos. En este año de vueltas y reencuentros ellas no podían quedarse atrás, por lo que fueron en su momento, por lo que representan para la cultura pop y por la cantidad de fanáticos que todavía tienen en todo el mundo. Estamos hablando de las Chicas Gilmore, que después de nueve años vuelven a reencontrarse con su público. Esa madre e hija que aman el café, hablan muy rápido y tienen una de las relaciones más especiales de la historia de la televisión.

Llegaron con el comienzo del 2000, cuando conocimos a Lorelai Gilmore una madre soltera que tuvo a su hija Lorelai (porque ella es ASI de genial) o Rory, como le dicen todos, a los 16 años. Decidida a desprenderse del mundo de sus padres, millonarios y de elite, toma las riendas de su vida y se muda a un pequeño pueblo llamado Stars Hollow donde cría a su hija de manera independiente.

Lorelai Gilmore se presenta ante nosotros como una mujer fuerte, segura de sí misma y que a pesar de todos los pronósticos pudo salir adelante y darle a su hija una vida normal y digna. Al contrario de lo que estamos acostumbrados muchas veces a ver de las madres solteras cansadas o victimizadas, ella es madre porque es parte de su vida, así como también es amiga, vecina y trabajadora. Uno de los personajes más ricos e inteligentes que el mundo de la ficción supo dar. Y claro ejemplo del poder femenino del que tanto se habla en la actualidad.

Rory por su parte es “especial” como todos la llaman. Amante de la lectura, estudiante destacada y con una personalidad tranquila y dulce, todos la queremos de amiga. Igual a su madre, pero muy distinta a la vez, la relación de las dos, las charlas siempre entretenidas que mantienen, la rutina que comparten, su adicción por el café y la comida chatarra y las maratones de clásicos del cine y la tv que comparten hacen que la serie descanse plenamente en ellas.

Fuimos testigos a lo largo de siete temporadas de sus aventuras tanto de su relación única, como las relaciones que mantienen con los personajes que la acompañan dentro del universo Gilmore, el cual se divide en dos mundos. Star Hollows y sus innumerables, peculiares habitantes, así como ese mundo del que Lorelai tanto trato, y sigue intentando, huir: la casa de sus padres y su exclusiva vida de gente adinerada. Dos mundos que inevitablemente se chocan constantemente, del cual se crean los conflictos más divertidos, a veces dramáticos. Si, Emily Gilmore nos va a desquiciar un poco, pero la amamos siempre.

Hoy, después de nueve años de haberles dicho adiós abruptamente, Stars Hollows vuelve a abrirnos sus puertas. La verdad es que con tantas series que volvieron a nosotros este último tiempo hubiera sido muy doloroso no poder ver está de nuevo. Tenían que volver, porque luego de esa séptima temporada tan discutida y “polémica” nos merecíamos un cierre. Mejor para esta gran serie que supo ser en su momento un referente de la televisión, y que el público siempre mantuvo en sus corazones. Por la calidad de los personajes, por los ingeniosos diálogos, por ser tan fresca y llevadera esta serie se merecía volver, quien dice quizás esto es solo el comienzo de un camino nuevo para Lorelai, Rory y todos nosotros. Ojalá.

Por el momento estamos muy satisfechos con estos nuevos cuatro episodios que Netflix nos trajo, resumiendo un año en la vida de Lorelai y Rory. La esencia de la serie supo volver, los escenarios parecen nunca haber cambiado y los personajes permanecen fieles a pesar de que tuvimos que esperar 9 años en volver a verlos.

Algunas preguntas son respondidas y muchas nuevas se abren, es muy pronto para hablar de si estos cuatro capítulos serán los definitivos y los que, finalmente, le den un cierre a la historia de las Gilmore. Por lo pronto podemos decir que, si esto es el final, estamos contentos, un poco en shock, con lágrimas y risas que se fueron dibujando en nuestras caras mientras veíamos volver una serie que supo darnos tantas alegrías.