El futuro llegó hace rato

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En los tiempos que corren, la tecnología toma un papel preponderante en la vida de cada ser humano. Desde un pequeño reproductor de música hasta un horno eléctrico con inteligencia artificial, la lista se vuelve interminable con el correr de los días. En la práctica, resulta cada vez más difícil desempeñar el cotidiano vivir sin depender de un fragmento de estas innovaciones, a tal punto que se inserta hasta en los ámbitos que se creían inimaginables.

La tecnología fue por añares un tema tabú, no obstante, su inserción en el hogar familiar permite que las nuevas tendencias estén pendientes a los cambios constantes ocasionados por este mundo. Internet fue una revolución desde su nacimiento y es por esto quizás que todo lo nuevo nace como un bien complementario a este. No es nuevo si no tiene acceso a la red o al menos conexión inalámbrica con dispositivos que si la tengan.

Durante años, el ser humano quiso tener el control absoluto de sus pertenencias. Los datos importantes pasaron a ser digitales, por lo que su confiabilidad se volvió endeble ante el desconocimiento del concepto como tal. Los CDS suelen perder su fiabilidad con el tiempo, al igual que los dispositivos USB, y la tan mencionada nube aparenta no tener la privacidad que todo usuario anhela. Es por esto que para cuestiones particulares la tecnología Near Field Communication (NFC) resulta ser el eslabón perdido al final de la cadena.

Siempre se presumió que la tecnología llevaría al hombre a la perdición. El mundo imaginó un contexto tecnológico muy distante del que en verdad se gestó. La realidad muestra como el individuo suele darle cada vez más importancia a lo propio, es por ello que algunos “locos de remate” acuden a la tecnología para satisfacer su sed de privacidad.

Los implantes de chips en seres humanos son una realidad existente. No es casualidad que algunos informes revelen que en el 2020, la mayoría de los profesionales dilucidarán en los teléfonos inteligentes y “wearables” (computadoras portátiles, smartwatches, smartbands, etc) la oportunidad de convertirse en los dispositivos más importantes de la fuerza de trabajo.

Aquí toma importancia el chip NFC, implante que suele colocarse en la mano entre el dedo pulgar e índice. Un pequeño artefacto, símil a un grano de arroz, con unas dimensiones de 12 milímetros de largo por dos de ancho. En un cuerpo tan minúsculo se puede almacenar y sincronizar con otros dispositivos cualquier tipo de informaciones.

Un recurso que no genera electricidad y que tampoco puede ser detectado en un aeropuerto. Su único enemigo mortal es la radiografía computada, que sin dudas lo expone con facilidad.  Una pequeña muestra de que el mundo confía en la tecnología aunque no tanto como parece.