Dos calles los separan

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El estadio Juan Domingo Perón –más conocido como el Cilindro de Avellaneda-, casa de  Racing, albergará este domingo una nueva edición del clásico de Avellaneda. La Academia, tras las polémicas declaraciones de Lisandro López cuestionando el modo de juego elegido por su DT, Ricardo Zielinski; recibirá a un rojo irregular que le va mejor de visitante que ante su gente en el Libertadores de América.

La rivalidad histórica entre Racing e Independiente presentó grandes cotejos, pero fundamentalmente, muy buenos protagonistas. Si bien es cierto que es muy difícil poder vestir ambas camisetas, existen varios casos de jugadores que lo hicieron, y algunos incluso han llegado a ser ídolos de una de las dos instituciones. Existen más de 40 casos de jugadores que vistieron ambas camisetas, y en este humilde espacio, recordaremos los casos más emblemáticos:

José Omar Pastoriza:

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Iniciamos el recorrido con el recordado Pato Pastoriza, uno de los casos más emblemáticos ya que fue de los pocos que jugó y dirigió a ambos equipos. Un hombre vinculado fuertemente a la historia de Independiente, pero que también tuvo su paso por La Academia. El Pato era rosarino y debutó en Colón de Santa Fe. En 1964 pasó a Racing, donde estuvo 2 años hasta que en 1966 fue contratado por el Rojo. En Independiente estuvo hasta el año 1972 y logró 4 títulos –dos Metropolitanos, un Nacional y una Copa Libertadores-. Como entrenador tuvo 5 ciclos al frente del Diablo – (1976-1979, 1983-1984, 1985-1987, 1990-1991 y 2004, año de su deceso) – logrando consagrarse en 5 ocasiones ­– dos Nacionales, un Metropolitano, una Libertadores y una Intercontinental- y uno en Racing – (1981-1982) ­- sin obtener títulos.

Hilario Navarro:

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El hoy arquero de Banfield desembarcó en Racing en 2007, tras un largo paso por el fútbol paraguayo y siendo todo un desconocido en nuestro país. Sus buenas actuaciones incluso hicieron pensar en poder darle una posibilidad en la selección nacional. Esa idolatría que generó en La Academia se desvaneció cuando, un año más tarde, cruzó esas dos cuadras que lo separaban de Independiente. Allí Hilario estuvo hasta el 2014, a excepción de 6 meses en el 2009 que estuvo a préstamo en San Lorenzo. Si bien nunca llegó a destacarse, cediendo muchas veces la titularidad, logró consagrarse en la Copa Sudamericana que el Rojo ganó en 2010. En ese torneo, fue distinguido como el mejor arquero de Sudamérica.

 

Miguel Ángel Brindisi:

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Otro campeón con Huracán en 1973. Quienes lo vieron dicen que era un jugador exquisito, para muchos que pasan los 50, el mejor volante derecho que dio nuestro fútbol en toda su historia. Una excepción a la regla, ya que como jugador solamente defendió los colores de Racing en 1984 -32 partidos, 29 goles. ¿Qué tal?- cuando dejó la práctica profesional. Sin embargo, y al igual que el Pato Pastoriza, le tocó dirigir a ambas instituciones. Primero agarró Independiente, donde estuvo un año y logró el Clausura 1994, las Supercopa Sudamericana en 1994 y la Recopa Sudamericana en 1995. Tras culminar su contrato como entrenador del Rojo, Brindisi pasó inmediatamente a Racing, donde también estuvo un año – Apertura 1995 y Clausura 1996- sin obtener títulos. Su segundo paso como DT del Rojo no fue igual de fructífero para él, ya que le tocó dirigir los partidos previos al descenso y los primeros partidos en el Nacional B.

Martín Vitali:

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Permanece en nuestras retinas por haber sido el lateral derecho del Racing campeón del 2001. Sin embargo, pocos recuerdan que el defensor surgido de Ferrocarril Oeste jugó el Apertura 2000 y el Clausura 2001 con la camiseta de Independiente. De allí llegó a Racing, y la historia es más conocida. Tuvo dos etapas en La Academia: del 2001 al 2003, con título incluido, y regresó tras su paso por el fútbol español entre el 2005 y el 2007. Luego fue transferido a Nueva Chicago y terminó su carrera futbolística en el fútbol de Chipre.

Ángel Morales:

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Un verdadero crack de los que ya no abundan en nuestro fútbol. Matute era enganche y salió de las inferiores de Independiente. Debutó en el Rojo de la mano de Brindisi, en el año 1994, pocos meses después del título. Estuvo en Independiente hasta 1997 –a excepción de un préstamo a Platense por seis meses en 1995- y se fue a probar suerte a Europa. En 1998 decidió volver a jugar en Avellaneda, pero esta vez eligió los colores de La Academia. Allí tuvo dos pasos – 1998-1999 y 2004-2005­-. Formó parte del Racing de Ángel Cappa que reunía jugadores de gran pie como Rubén Capria, Diego Latorre, Rubén García y el mismo Matute, pero no llegó a consagrarse con algún título.

Esteban Fuertes:

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Uno de los goleadores más importantes del fútbol argentino de los últimos 20 años. El Bichi, aunque esté muy identificado con Colón de Santa Fe, también es otro que defendió las dos camisetas de Avellaneda. Surgió del Rojo, donde debutó en el año 1991 y forjó sus primeras armas. Tras algunos pasos por clubes de poca monta y un buen año en Platense jugando en Primera División, llegó a Racing en 1996. Con La Academia jugó 43 partidos y convirtió 10 goles, para luego emigrar al Sabalero, club que conoció su mejor versión futbolística.

Eduardo Domínguez:

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El último de esta lista. El ex entrenador de Huracán fue otro de los privilegiados en vestir dos de las camisetas más pesadas de nuestro país. Apareció en la Primera de Vélez Sarsfield en el año 1996 y pasó varios años intercalando titularidad y banco. Pasó un año a préstamo a Olimpo de Bahía Blanca y su continuidad le permitió defender los colores de Racing. Estuvo en La Academia entre los años 2003 y 2004, y dada la poca cantidad de partidos que le tocó jugar, caminó dos cuadras más para jugar durante los años 2005 y 2006 en el Rojo.