De palomita a las semifinales

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Por los cuartos de final de la RWC, Argentina volvió a hacer historia al derrotar a Irlanda por 43-20 en un partido vibrante. Los dirigidos por Daniel Hourcade lograron desplegar momentos de gran rugby y pudieron marcarle cuatro tries a uno de los mejores equipos del cono norte. El apertura argentino, Nicolás Sánchez, marcó 23 puntos y fue elegido como el MVP del partido.

El escenario de la hazaña esta vez fue la sede de la fiebre Puma fue Cardiff, la capital de Gales, que 24 horas antes había presenciado la goleada de los All Blacks ante Francia por 62-13.  Con un Millenium Stadium colmado, el combinado nacional presentaba como principal novedad la presencia en la mitad de la cancha de Matías Moroni, en reemplazo del suspendido Marcelo Bosch, (quien podrá regresar al equipo para la semifinal) con la premisa de poder mantener por una mayor cantidad de minutos el gran nivel que fue presentando a lo largo de la zona de grupo, aunque con algunos baches como para mantenerlo los 80 minutos.

En la vereda de enfrente aparecía un seleccionado irlandés diezmado por la falta de 4 de sus habituales titulares. El apertura y pateador Jonathan Sexton, el capitán Paul O’Connel y el tercera línea O’Mahoney no se recuperaron de las lesiones sufridas en el partido contra Francia; y el tercera línea O’Brien fue suspendido de oficio por aplicarle un golpe de puño al segunda línea francés, Pascal Pape.

Los primeros 15 minutos de encuentro fueron un monólogo albiceleste. Apenas iniciado el encuentro “Tute” Moroni, tras una gran corrida de Santiago Cordero, aterrizó en el ingoal irlandés. Seis minutos más tarde, otra buena aparición de Cordero le permitió a Juan Imhoff apoyar el segundo try argentino, un par de penales de Sánchez y uno de Madigan dejaban el marcador 20-3 a favor del conjunto nacional.

A partir de aquí, Argentina cedió un poco el protagonismo (parte mérito de Irlanda y parte de los baches que habitualmente muestran los Pumas) lo que llevo al conjunto irlandes a la conversión de un try. Los primeros 40 minutos dejaron un tanteador de 20-10 a favor de los del “Huevo” Hourcade y la sensación que podría haberse llevado un marcador más abultado para tener un segundo tiempo tranquilo.

La segunda mitad arrancó con la misma tónica con la que finalizó el primero: un protagonismo repartido con leves ventajas para el conjunto británico. A los 5 minutos de iniciado Irlanda marcaría un nuevo try para poner a su equipo a 3 puntos del combinado nacional, mantenido hasta los 20 minutos con un penal por bando. A los 20 minutos hubo un punto de inflexión en el partido: Madigan falla una patada accesible que podría haber dejado el tanteador igualado, y un minuto después, Sánchez convertiría un nuevo penal que extendería a 6 puntos la ventaja argentina (26-20).

A los 28 minutos del segundo tiempo, llego el momento del alivio: el fullback argentino, Joaquín Tuculet, llegó a apoyar el try que le dio aire en  el resultado y desató la locura en el banco de suplentes. Pocos minutos después, nuevamente el rosarino Imhoff, tras una excelente maniobra del histórico Juan Fernández Lobbe, apoyaría el cuarto y último try Puma. La emoción ya era indisimulable, las cámaras del estadio apuntaban al capitán Puma, Agustín Creevy, quien ya había sido reemplazado, cuyos ojos estaban empapados en llanto. El abrazo entre Hourcade y sus colaboradores demostraba la satisfacción del arduo trabajo bien logrado. Todo el plantel argentino sabía que, tal como 8 años atrás, estaban haciendo historia de la grande.

En resumen la historia vuelve a repetirse: Argentina es semifinalista de la RWC 2015, tal como ocurrió en Francia en el 2007. Por primera vez en la historia los cuatro equipos del cono sur estarán disputando las dos semifinales sin la presencia de ningún equipo del cono norte, lo cual debería generar al menos un debate interno en el rugby europeo ya que el nivel exhibido por la mayoría de los equipos (con algunas excepciones presentadas por pasajes de partidos del seleccionado de galés y el propio conjunto irlandés) demostró estar por debajo del de los cuatro equipos que accedieron a las semifinales.  Nueva Zelanda y Sudáfrica dirimirán su pasaje a la final el día sábado, y Argentina y Australia harán lo propio el día domingo. Ambos partidos tendrán como sede el Estadio de Twickenham.

¿Qué le puede deparar el futuro al conjunto nacional? Si bien la actuación de este seleccionado ya quedará en la historia como la mejor presentación argentina en mundiales, dado el altísimo volumen de juego presentado a lo largo de todo el torneo, ningún jugador o integrante del cuerpo técnico se dará por hecho.

Es cierto que en ningún caso Argentina será el favorito a ganar un partido ante alguno de estos tres rivales.  Sin embargo, considero que por lo demostrado a lo largo de todo el torneo, nuestra selección puede estar a la altura de cualquiera de ellas y tratar de imponerles el juego que lo llevó a uno de los equipos con más tries anotados. Ya no existe esa distancia abismal entre Los Pumas y los tres poderosos del sur, y no cabe duda que con el correr de los años esta brecha seguirá achicándose.

El domingo ante Australia, Argentina tendrá una chance inigualable de llegar a una final de Copa del Mundo. No será fácil, pero con lo lindo y fácil que es soñar, porqué no pensar en que si alguna vez Los Pumas tienen que alzarse con el máximo torneo mundial a nivel selecciones el lugar indicado sea Inglaterra y los rivales indicados sean los gigantes del sur.