Argentina Finalista: 4 goles, 3 lesionados, 1 golazo

0
187

En búsqueda de una hipotética tercera final consecutiva los dirigidos por Gerardo Martino llegaban a Houston para desalojar al rival organizador del certamen. Estados Unidos, bajo los lineamientos del técnico alemán Jurgen Klinsmann uno de los tantos qué supo amargarle la fiesta a los argentinos en su momento, allá por el 2006.

Lo que los ególatras del “Soccer” mostraron a lo largo del torneo,  en primera instancia una solidez contundente como agrupación colectiva. Quizás la merma más grande del gigante del norte fueron las sanciones, bajas importantes en el plantel titular.

Observar al equipo norteamericano durante el rodaje de los noventa minutos dejó algunos sinsabores. El fastidio permanente de su cuerpo técnico tampoco ameritó algún tipo de variante. La desdibujada faceta que atravesó Estados Unidos en este encuentro puso en tela de juicio las vulnerabilidades qué hasta el momento eran difíciles de dilucidar. En la previa se habló de la construcción colectiva y la proeza de jugar los siete partidos. Poco más que eso.

El partido de Argentina fue esplendido. En cada uno de los sectores la selección albiceleste fue un bloque de movimiento continuo. No dio posibilidad alguna a un rival que tuvo poco atrevimiento a la hora de focalizarse en el encuentro.

 0011745956

Las nuevas herramientas argentinas

La presión dinámica del juego, los relevos defensivos, la reducción de los espacios entre otras virtudes que el combinado Nacional supo conciliar con el correr de los minutos. Apenas en el nacimiento, un pase magistral de Messi culminó con el primer gol de Lavezzi en la Copa ante la insólita salida del portero rival. Argentina comenzaba a ganar desde muy temprano y por lo pronto aseguraba su permanencia en la competencia.

Pese a la solidez defensiva que los dirigidos por Klinsmann mantuvieron por momentos fue complejo suplir la falta de espacios. Únicamente la desmesura total de un tiro libre ejecutado por Messi podría llegar a cambiar la tónica del encuentro. Quizás era para un derecho.

Quizás Messi es capaz de todo. La barrera estaba alta, era mejor tirarlo al palo del arquero. Con total displicencia clavo su tiro al ángulo superior izquierdo. Magnífico gol para ser el máximo goleador de la historia de la selección Argentina. Batistuta había dicho hace algunos días qué la persona que lo superaría no sería de este mundo. Messi no lo es, tampoco su gol.

En la segunda mitad se finiquitó el partido desde el arranque. Higuain aprovecharía una excelsa entrega de Lavezzi para poner el tercero. El goleador de Napoli pudo plasmar su temporada en pocos partidos. Lleva cuatro, todos en los mano a mano posteriores a la fase de grupos. El último tras pase de Messi qué le dejó únicamente un trámite ante un portero qué no pudo suplir la falencia defensiva de su equipo.

Pese a la nueva goleada no todo suele ser color de rosas. Las lesiones volvieron a ser determinantes una vez más. La contractura de Marcos Rojo, el desgarro de Augusto Fernández, valores que Argentina perdía en tan solo diez minutos. En los papeles nada podía empeorar hasta que Lavezzi no vio el cartel publicitario qué le costó terminar en el quirófano. Aunque como es habitual en él,  siempre con una sonrisa. Las lesiones abruman al equipo de Martino aunque gracias a ellas el equipo supo encontrar variantes. Pareciera como qué a este equipo las malas rachas lo fortalecen. A seguir así

Los equipos

Argentina: Sergio Romero; Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Ramiro Funes Mori y Marcos Rojo; Augusto Fernández, Javier Mascherano y Ever Banega; Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Ezequiel Lavezzi.

 

Estadio: NRG, de Houston.