Sino sabes que hacer, evita las voces y hace

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Acciona sobre tus miedos

Más acompaño a gente a conseguir sus metas y más entiendo que lo que no conseguimos como sociedad se debe a algo tan intangible como Dios o la luz mala.

Lo que queremos y no estamos logrando, no suele estar obstruido por barreras técnicas o físicas. No es la gravedad o nuestra carencia de alas lo que conspira contra nosotros. Lo que le corta el paso a nuestras aspiraciones compartidas son los propios pensamientos.

Sino, fíjate la próxima vez que se plantee conseguir algo extraordinario, eso que para el común de la gente es raro, fortuito o postergado. Rápidamente aparecerán las voces de la imposibilidad. Esas que dicen: “como están las cosas…”, “para qué lo vas a hacer, si nadie lo cumple”, “eso es para gente con estrella”, o su versión negativa, “y… es muy complicado”.

¿De donde salen las voces?

Creo que estas voces, nuestras voces, no son ni buenas ni malas, tal vez sólo sean inconscientes. Las llamo así porque nos juegan: aparecen en automático con la certeza inescrutable de que las cosas. Cuando caen, lo hacen de arriba para abajo.

Me vas a decir que es el sentido común y que toda la gente se la pasa diciendo que a este mundo le falta cantidades de sentido común. Yo te digo que eso que pasó en el pasado se llama conocimiento, y nos permite reproducir los logros del ayer, que hoy ya no son tan fabulosos.

Esas voces, en la boca del vecino o resonando en tu cabeza. Esas son las que nos dejan donde estamos: ni un centímetro ni uno menos. Guiados por ellas, difícilmente traigamos lo novedoso a éste mundo. Es como querer volar muy alto, con un lastre muy pesado que no nos deja ganar altura.

Para traer lo nuevo al mundo necesitamos compromiso y mucho hacer. Compromiso para no disolver nunca el deseo de eso que queremos ver en el mundo. Y mucho hacer:

  • Para salir del confort (o del conformismo).
  • Porque hacer, aunque poquito, es vencer al miedo.
  • Porque da cuenta de que estamos vivos, nos diferencia de las rocas inertes. Nos aleja de una especie de muerte en vida que es el no hacer.

Entonces mi consejo es: “cuando no sepas que hacer, hace”.

No, no te estoy gastando una broma. Comenzá a hacer conscientemente, aunque no sepas, atent@ a eso que hacés. Ya que lo que no sale bien, te va a dar la información que te está faltando para hacerlo mejor en la próxima vuelta.

Vas a ser un ciudadano mejor adaptado a este universo, vas a responder mejor a las situaciones cambiantes y te vas a transformar en un mejor resolvedor de problemas.